‘Euphoria’ es una de las mejores series adolescentes de los últimos años (con perdón de nuestra queridísima ‘Élite’). La ficción de Sam Levinson, estrenada el año pasado, consiguió poner de acuerdo a todo el mundo en una sola cosa: Zendaya es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. La artista, que puede con todo lo que le echen, se ha encumbrado como la persona más joven en ganar un Emmy a Mejor Actriz, y eso ha confirmado lo que ya todos sospechábamos: esta mujer es la caña.




¿Cómo se pasa de protagonizar series para niños de Disney Channel a ganar uno de los premios más importantes del mundo de la interpretación? Ahora lo veremos.




Con tan solo 13 años, Zendaya ya estaba delante de una cámara. Junto a Bella Thorne, coprotagonizó aquella maravilla llamada Shake It Up!, en la que la actriz nos demostró que, además de actuar, también sabía cantar y bailar.

A partir de que sonase ese pistoletazo de salida, Zendaya ha aprovechado cada segundo de su vida en forjar una carrera de la que no pueda arrepentirse en un futuro… y creo que lo ha conseguido.

Su Rue, una adolescente autodestructiva y drogadicta que no encuentra su lugar en el mundo es de otro mundo. El abanico interpretativo de esta actriz quedó completamente validado desde el primer capítulo de la serie.


Es una serie sobre adolescentes, pero que toca temas muy adultos con los que la mayoría nos sentiremos identificados. Esa edad es muy compleja y se viven una serie de problemáticas que solemos pasar por alto, pero que están ahí. Podríamos decir que Euphoria es el mejor reflejo de la Generación Z.

Es cierto que la serie habla de las drogas como si fuesen caramelos que se compran en la tienda de la esquina. Pero lo hace de una forma tan llamativa para poner el foco de atención en una cosa que SÍ existe y que acostumbramos a barrer debajo de la alfombra.

Estamos en un momento en el que la salud mental, el sexo y el bullying han tomado una dimensión diferente con el auge de las nuevas tecnologías. A la espera de saber si la historia nos penalizará o nos favorecerá por esto, la realidad es que aún no nos hemos adaptado a las redes sociales (no al menos en toda su complejidad).

Zendaya lleva a su personaje con maestría. Lo pasea por delante de nosotros en un camino lleno de alucinaciones, flashbacks, tics y peleas. Ella ha superado una sobredosis y, ahora, tiene que volver a adaptarse a la sociedad que se la provocó. ¿Creéis que es fácil transmitir todo esto con una sola mirada? Pues ella lo consigue.





A sus 24 años, la actriz, a la que también hemos podido ver en el último reboot de ‘Spiderman’ y que veremos en la venidera adaptación de ‘Dune’, ya es una de las personas más influyentes del mundo: casi 80 millones de seguidores en Instagram y se convierte en Trending Topic cada vez que publica una foto; nada mal. Zendaya ha conseguido convertirse en símbolo de toda una generación que no encuentra su lugar en un mundo que, para ellos, se desmorona, sin oportunidades ni esperanzas.

Además de su labor como actriz, Zendaya también utiliza su influencia para instar a que la gente participe de la democracia. Ha denunciado de forma muy activa las tropelías que se suceden en su país, habiéndose pasado un mes sin publicar nada en sus redes en apoyo al movimiento Black Lives Matter. Más recientemente, cedió su cuenta a la activista Patrisse Cullors-Brignac, quien se encargó del contenido de la página durante el Día de la Independencia Americana el pasado 4 de julio.

Un referente en el mundo de la interpretación, de la música y de la moda. A su corta edad ha conseguido más que muchas otras celebridades que se arropan más de lo que sus sábanas le permiten. De momento, lo único que podemos hacer es sentarnos a esperar todo lo que esta mujer tenga que traernos (y cruzar los dedos para una segunda temporada de ‘Euphoria’).

A vosotros, ¿qué os ha parecido la carrera de Zendaya? ¿Cuál de sus producciones os ha gustado más? 



Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: GQ.