Existen personas que tienen cierto pánico a los rayos y, sobre todo, a que en algún momento de sus vidas les caiga uno encima. La probabilidad de que te caiga un rayo es de 1 de cada 3.000.000. Sin embargo, es superior a la probabilidad de que, por ejemplo, te toque el Euromillón (1 por cada 75.000.000). La probabilidad es baja, sí, pero no es nula. Obviamente, esta probabilidad depende de muchos factores; aumenta si nos escondemos debajo de un árbol o si somos el pico más alto en un campo. Pero hay un pequeño detalle que podemos tener en cuenta y que nos puede salvar la vida.

El pasado martes en Torrelodones (Madrid), un rayo cayó encima del paraguas de un hombre cuando se encontraba en el jardín de su vivienda. El hombre sufrió heridas leves, y la mano con la que sujetaba el paraguas probablemente tuvo gran «culpa».




En el caso de este hombre, quien sujetaba el paraguas con la mano derecha, el relámpago entró por dicha mano y salió por la izquierda. Le ocasionó heridas en la zona escrotal y quemaduras diversas de tercer grado, pero nada que pusiera en riesgo su vida.




¿Qué podría haber pasado si hubiera cogido el paraguas con la mano izquierda? Lo ha explicado Ester Armela, jefa de guardia del Summa 112 y una de las profesionales que atendió al herido, en una entrevista para la Cadena Ser.

De haber sostenido el paraguas con la mano izquierda, «la descarga lógicamente pasa por el corazón y probablemente este paciente habría tenido una parada cardiorespiratoria«, explica Ester. Asimismo, la médico explicaba que es una situación «excepcional«, sobre todo en ciudades y el tipo de lesiones que pueden provocar.

Las lesiones externas son «fruto del propio golpe» y las más graves suelen ser las quemaduras provocadas por la entrada y salida del rayo del cuerpo; las de la zona de entrada suelen ser menos llamativas en la piel que las de salida.  
Otras lesiones que dejan son los electrones. Ester cuenta que «este señor tenía en la pierna una especie de hematoma que forma como un árbol de helecho, que se llaman figuras de Lichtenberg. Las describieron en 1700 y son características de las lesiones por fulguración, es decir, los efectos biológicos que producen los rayos en el organismo«.
Las lesiones internas son más complicadas de determinar; según Ester, este hombre tenía «paresia transitoria por la descarga eléctrica, una especie de cortocircuito entre la energía que entra y la que tiene nuestro propio sistema nervioso«. Como consecuencia, no podía mover las piernas.
Así que, a pesar de que la probabilidad no sea muy alta ,si sales a la calle durante una tormenta eléctrica, sujetar el paraguas con la mano derecha puede ser crucial.

¿Conocíais este detalle de los rayos? ¿Alguna vez habéis tenido una experiencia similar a la de este hombre? 

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Fuentes: cadena ser