Cumplir con el canon de belleza actual es algo completamente imposible. Nos hemos puesto unos estándares que son inasumibles por casi cualquier ser humano y que, precisamente por eso, para lo único que sirven es para generar frustración. Si miramos en Internet, para ser una ‘mujer bella’ tienes que parecerte a Bella Hadid o a Kendall Jenner… pero ¿por qué?

¿Tener una mirada felina, unos pómulos imposibles, unos labios gruesos y un rostro afilado nos meterá de lleno en ese grupo de ‘semidiosas’? La respuesta es más que evidente… pero eso no hace que todo esto sea menos peligroso. Y la protagonista de nuestra historia de hoy lo sabe bien.

Anastasiia Pokreshchuk es una ucraniana de 31 años que, en los últimos meses, ha saltado a la fama gracias a su gran número de cirugías estéticas. El detalle no es solo la cantidad, sino también el tamaño… y es que ahora lo entenderéis.

En una reciente entrevista para el programa matinal británico This Morning de ITV, la modelo e influencer confesó que, hasta la fecha, ya se había gastado más de 1.500 libras (unos 1.670 euros) en inyecciones de rellenos (botox).

Esto, que podría ser algo más o menos normal dentro del mundo de las cirugías plásticas (normal, que no recomendable), no es lo más preocupante: lo que verdaderamente preocupó a los presentadores y al cirujano plástico que estaba presente en el momento de la intervención de la joven es que, algunas de sus intervenciones, se las había hecho ella misma en su casa.

“Me encanta este look, antes era un ratón gris. Mi nariz era demasiado grande, ahora tengo labios y mejillas y se ve bien», explicó la modelo en el programa de televisión.

Y es que Anastasiia se encuentra en su mejor momento de popularidad: ya tiene más de 160.000 seguidores en su cuenta de Instagram y hace entrevistas por todo el mundo; ha hecho que su sueño sea realidad… el problema es el precio que ha decidido pagar.





Ella confesó en su entrevista que se inyecta en su casa ácido hialurónico siguiendo el tutorial de un médico y que, a pesar de ser consciente del peligro que esto supone para su salud, afirma que toma todas las precauciones y que lo hace como si fuese ‘un doctor’.

Pokreshchuk confesó también que su vida sentimental había mejorado mucho desde que había adquirido su nueva imagen. Pero afirma también que no todo ese éxito se debe a su aspecto, sino también a la seguridad que ahora desprende.

«Mi madre piensa que esto es un poco loco, pero ¿qué puede hacer? ¡Sin arrepentimientos! Estoy feliz con mis mejillas», reconocía la influencer.

El cirujano plástico Alex Karidis, presente en el momento de la entrevista, advirtió a Anastasiia de los peligros que estaba corriendo: «Hay una razón por la cual los rellenos inyectables son administrados por médicos experimentados. El hecho de que algo no sea quirúrgico no significa que no sea médico», explicaba el profesional visiblemente preocupado.

«Se necesita mucha habilidad y conocimiento para hacer esto; siempre debe asegurarse de estar en un entorno donde esto se pueda hacer de manera segura, no en una cocina o baño», aseguraba Karidis antes de afirmar que le parecía ‘una locura’ lo que la joven se estaba haciendo.





Como os podéis imaginar, la historia de Anastasiia reavivó el eterno debate que siempre marca el ritmo de este tema: ¿es sano que una persona tan joven se haga eso en la cara solo para ‘lucir bien’? 

Recientemente, os contábamos la historia de Carla Barber quien, hace unos días, publicaba una foto-comparativa en la que podíamos ver todos los cambios estéticos a los que se había sometido.

Los comentarios de la gente fueron en la misma dirección (aunque mucho más suaves, ya que no hay comparación entre el caso de Anastasiia y el de Carla): consideraban que se habían ‘estropeado’ la cara a base de retocársela. Evidentemente, aquí hay otra gran diferencia: Carla Barber sí es cirujana plástica, por lo que entendemos que es mucho más consciente de todo este asunto.

En cualquier caso: ¿qué os ha parecido la historia de Anastasiia Pokreshchuk? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: 20 minutos.