Amber Luke es una de las modelos de tatuajes más conocidas y polémicas del mundo. El suyo ha sido un trabajo de años y años de dolor pintando su cuerpo: se ha tatuado prácticamente cada rincón del mismo y, hace unos meses, era noticia porque, después de tatuarse los ojos, casi los pierde (perdió la visión unos meses y la recuperó gracias a la medicina).

Ahora, la modelo y diseñadora ha vuelto a ser noticia… pero por algo menos grave y más curioso. Luke se sometió a una especie de divertido experimento consistente en taparse de forma momentánea todos los tatuajes de su cara para ver la reacción de su pareja.

Ella, en una reciente entrevista, confesaba que, a lo largo de su vida, se había gastado unos 120.000 dólares en modificaciones corporales de diferentes tipos… y sobre todo dejaba clara una cosa: que no se arrepentía absolutamente de nada.

De entre todas las modificaciones y retoques que se ha hecho, la que más destaca es la más evidente: los más de 600 tatuajes que tiene por todo su cuerpo. De ellas, la más polémica, fue la inyección ocular de tinta azul que casi le cuesta la vista.

A sus 25 años, Amber no se ha dejado casi ninguna modificación por hacer: se ha dividido la lengua en dos, se ha puesto implantes en las orejas para tenerlas más puntiagudas, se ha puesto relleno en labios y mejillas, entre muchas otras cosas que, de enumerar aquí, no acabaríamos.

En este sentido, en el último episodio de la temporada de Hooked On The Look, Amber se sometió a un experimento muy curioso que nos ofreció una visión de la modelo que no habíamos visto nunca: la de su cara sin un solo rastro de tinta negra.

Para ello, los profesionales del programa le cubrieron todos los tatuajes del rostro y el cuello con maquillaje del tono de su piel hasta que esta quedó completamente lisa, sin un solo tatuaje a la vista.





Después de cubrirse toda la cara, llegó el momento de la verdad: su novio tenía que pasar y verla como no la había visto en toda su vida. Ella, nerviosa, al ver su reacción, le soltó un «Terrible, ¿verdad?»; «Sí», le soltó él entre risas.

Ella, por su parte, está muy contenta teniendo todo el cuerpo tatuado. Asegura que, cuando ve sus fotos antiguas, no se gusta y, de hecho, ve su aspecto como ‘muy simple’.

«Odiaba la forma en que solía lucir. No era yo. Era aburrida. Pero a lo largo de los años me he convertido en lo que quiero ser, pero lo cierto es que todavía tengo un largo camino por recorrer», añadía la joven.

Ella no se arrepiente de nada y se defiende de las críticas afirmando que no hace daño a nadie, por lo que no tiene por qué sentirse culpable por nada ni por nadie.

«No estoy perjudicando a nadie en el proceso, estoy haciendo lo que quiero hacer y si eso me hace levantarme por la mañana y ser una persona feliz, que así sea», zanjó.





A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Amber Luke? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: América Digital.