Si algo podemos encontrar en Instagram son fotos de cosas que están a años luz de coincidir con la realidad. Las nuevas tecnologías tienen cosas muy buenas… pero que son un arma de doble filo si no sabemos utilizarlas. Las redes sociales, además de como herramienta de comunicación, también sirven para influir en nuestra sociedad y, si los valores que se transmiten son peligrosos o perjudiciales… la cosa se puede complicar bastante.

Las fotos preparadas, ‘precocinadas’, calculadas al milímetro y retocadas que vemos en Instagram no representan para nada la realidad. Esa presunta perfección no existe y, si la vemos, es porque hay todo un trabajo de artesanía detrás.

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Es por eso por lo que la labor de los influencers es determinante para mentalizar a los usuarios sobre este tipo de cosas; sobre la realidad que hay detrás de las cámaras. Precisamente eso es lo que hace la protagonista de nuestra historia de hoy.

La modelo holandesa Rianne Meijer lo está ‘petando’ con sus publicaciones ‘realistas’ en Instagram. Cuenta con más de 820.000 seguidores y su objetivo es de lo más admirable: mostrar lo falsas que son las fotos idílicas que vemos en la red social.

Como veremos más adelante, su trabajo no es nada sutil: exagera al máximo los trucos que utilizan los ‘instagramers’ para, a través de la ridiculización, reflejar mejor lo que, a todas luces, es un problema.

Meijer también explica que la idea de hacer esto le surgió mientras esperaba un vuelo en el aeropuerto de Berlín:

“Se me ocurrió que no había una mejor manera de pasar el tiempo que mostrar la realidad tal y como era, para recordar que no hay nada perfecto en mí ni mi vida. Solo soy una chica con grandes sueños”, explicaba.





Todo lo que se ve en las redes sociales no es verdad… y Meijer ha dado con una forma perfecta de demostrarlo. Su trabajo, como no podía ser de otra forma, ha recibido una gran aceptación entre sus seguidores, quienes alaban la valentía de la joven ya que, al dedicarse ella al mundo de la moda, se ha expuesto a perder su trabajo (de alguna forma, es morderle la mano al que te da de comer).

Es evidente que la mayoría de fotografías que vemos subidas a redes sociales como Instagram o Facebook están retocadas, pero es que ni los vídeos se libran, ya que existen miles de filtros que modifican por completo la apariencia de los que en él salen.

Internet se ha vuelto un campo de minas y, personas como Rianne, nos ayudan a que no las pisemos y saltemos por los aires.





Sus fotos, manifiestamente humorísticas, se sirven de planos imposibles y ángulos extraños para demostrarnos que todo es una cuestión de ‘postureo’ y que, si viésemos algunas de las sesiones de fotos de ‘celebridades’ en las que salen ‘perfectas’, fliparíamos con lo falso que resulta todo.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la iniciativa de esta influencer? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: La Vanguardia.