Los gatos, para todos los que estamos leyendo esto, probablemente, sean unos seres de luz; unos espíritus peludos y adorables que hacen de nuestras vidas un lugar mejor. Nos acompañan y nos llenan el sofá de pelo, siempre teniendo un maullido de agradecimiento y un arañazo espontáneo de estima y amor. Es por eso por lo que la historia de hoy es particularmente triste.

La vida media de un gato que vive en un hogar al cuidado de un ser humano, por lo general, es de unos 12 años (cosa siempre abierta a muchas variaciones, claro está). Si el animal lleva una vida muy saludable, se ejercita y no tiene ningún problema genético, puede llegar a los 15 años e, incluso, superarlos un poco.




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Pero todo esto no se puede aplicar para el protagonista de nuestra historia de hoy: un gato que ha vivido lo que no está escrito, y que nos ha dejado recientemente, no sin antes haber dejado marca en todos nosotros.




Rubble era el gato vivo de mayor edad del mundo y, recientemente, nos ha dado a la edad de 31 años, cosa que para un animal de estas características es toda una proeza casi inexplicable por la ciencia.

Su dueña, la británica Michele Heritage, ha sido la encargada de explicar lo ocurrido al The sun. En la entrevista, además de comunicar la mala noticia, Michele explicó algunos de los secretos de la longevidad del animal: “Siempre lo tratamos como a un niño”, aseguraba. Y es que ella reconoce que, al no tener hijos, dedicaba muchas horas de su día a día al cuidado del animal, cosa fundamental para su salud.

Mucho se habla de cuánto supone, en años humanos, cada año de un gato… y lo cierto es que, en ese sentido, es difícil extrapolar los datos, por lo que lo único que podemos hacer es un acto de imaginación y especulación.


Rubble, en equivalencia a la edad de un humano promedio, habría vivido unos 150 años… una auténtica barbaridad que le resultaría imposible a cualquiera de nosotros. Aun con esto, Rubble no sería el gato más viejo de la historia, ya que ese título se lo llevó Creme Puff, una gatita que falleció con 38 años y tres días.

Pero es que lo de Rubble es igualmente impresionante, rozando lo increíble.

Su historia, además, es de lo más bonita. Rubble fue un regalo a su dueña por su 20 cumpleaños, ya que ella siempre había deseado tener una mascota. Juntos crecieron, pasaron por muchas etapas vitales y, ahora, Rubbles la ha dejado cuando ella ya tiene 52 años. Lo cierto es que, como ella misma confiesa, ahora le ha quedado un vacío que no será capaz de llenar nunca.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Rubbles? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: La Vanguardia.