Vivimos en una época en la que, gracias a la lucha de muchos colectivos, cada vez hay más libertad en todos los aspectos. Hace unos años habría sido impensable que se legalizase el matrimonio homosexual o que las mujeres luchasen de forma tan férrea por sus derechos, pero se ha conseguido (y se sigue consiguiendo, recordemos que el camino es largo).

Estamos en el siglo XXI y, a pesar de que hay muchas conductas arcaicas y retrógradas que todavía están presentes en nuestras vidas, estas cada vez ocupan un lugar más pequeño en nuestra sociedad.

Lamentablemente, hoy os traemos una historia que nos muestra una de las tareas pendientes que todavía tenemos: el creernos con el derecho a comentar el aspecto de los demás: cómo visten y cómo deciden mostrarse al mundo. Paulina Carvalho, como ella misma lo contó, tuvo que vivirlo en sus propias carnes.

Ella trabaja como limpiadora municipal barriendo las calles de su ciudad. Un buen día, una mujer se le acercó y la criticó por ‘ir demasiado arreglada para limpiar las calles’:

«Ella me miró de arriba abajo y me dijo: ‘Guau, ¿por qué estás tan arreglada para trabajar? Solo vas a barrer el suelo y tendrás tu cara tan llena de suciedad que no podrás diferenciar ni siquiera el polvo en tu rostro», explicó Carvalho en sus redes sociales.

Ella no es más que una trabajadora humilde y dedicada que trabaja un montonazo de horas a plena luz del sol. Tras recibir esta surrealista y vergonzosa crítica, dio una respuesta que, como mínimo, habrá callado unas cuantas bocas.

Ella es una gran fanática del maquillaje y, por el hecho de trabajar como limpiadora, no tiene por qué abstenerse de utilizarlo, más cuando no afecta en nada a su rendimiento como trabajadora. Le gusta acudir a su trabajo como más cómoda se siente, y nadie le debería indicar lo contrario.





Desde la humildad, pero también desde la frustración y la razón, Paulina respondió a la mujer con toda la amabilidad del mundo:

«Mi querida señora, el hecho de que trabajo con pendientes, maquillaje y que huela bien, no implica mi profesión. Lo importante para mí es que soy justa en la vida y no soy una mala persona que se anda preocupando por la vida de alguien más», aseguraba.

“Mi educación es humilde, viene de nacimiento. Podría haberla tratado de la misma manera. Pero por su edad, la respeté. Ofrecemos lo que tenemos. Le ofrecí mi amabilidad”, escribió en su publicación.

Con esta respuesta, Paulina demostró estar muy por encima de la mujer que, sin ningún tipo de derecho, la había criticado por su forma de vestir (de verdad que la situación es completamente surrealista).

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta situación? ¿Qué os ha parecido la respuesta de Paulina? Dejádnoslo en los comentarios. 





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Fuente: Upsocl.