Rupert Grint es uno de los actores que, de una forma u otra, marcó la infancia de muchos de los que estamos leyendo estas líneas. El actor, que dio vida a Ron Weasley en la saga Harry Potter, se convirtió en uno de los personajes más queridos de la misma. Su torpeza, mala suerte y adorabilidad hicieron de él un personaje al que todo el mundo le pilló cariño.

Pero ya ha pasado casi una década del estreno de la última película de la saga del joven mago, y lo cierto es que el actor se ha encontrado bastante desaparecido del panorama de los grandes estrenos cinematográficos.

Al principio intentó afianzarse en el mundo del cine ‘indie’ con algunas producciones que, por una cosa u otra, no acabaron de cuajar. Su salto al mundo de la tele tuvo algo más de éxito, y pudimos verlo en la versión para la pantalla pequeña de Snatch, el clásico de Guy Ritchie. Pero poco más.

A pesar de eso, el actor se ha convertido en uno de los actores del elenco de Harry Potter que más millones gana cada año… ¿cómo es eso posible? Pues porque el bueno de Rupert es un ‘genio’ de las finanzas, y ha sabido invertir muy bien todo el dinero que ha ganado a lo largo de estos años.

El actor, de 31 años, ha invertido su dinero en el mercado inmobiliario y, en la actualidad, amasa un patrimonio de más de 26 millones de euros, en su mayoría invertido en propiedades repartidas por los alrededores de Londres (recordemos que el actor es británico).

Ha sido el diario británico The Sun el que ha revelado que, según unas fuentes cercanas al actor, este tendría tres compañías inmobiliarias diferentes que, al parecer, van sobre ruedas:

“Rupert se ha convertido en un magnate de propiedades y ha hecho trabajar su magia en su imperio inmobiliario. Su portfolio vale unos 26 millones de euros y está en constante crecimiento”, aseguraba la fuente anónima al diario.





Y es que Rupert no se conformaría con comprar ‘cualquier’ propiedad. El actor tendría en su extenso catálogo, entre otras cosas, una mansión del siglo XVIII en Kimpton, una localidad al norte de Londres.

Esta propiedad, de más de 8,9 hectáreas, piscina y cancha de tenis, le habría costado al actor 6 millones de euros y ahora, sin haberle hecho ninguna reforma, costaría 6,7 millones. La mansión está a la venta y, si tenéis algo suelto en vuestra cartera, ya sabéis dónde podéis comprarla. Eso sí: se especifica que la casa necesita ‘alguna reforma’, pero si puedes pagar casi 7 millones de euros, no creo que tengas demasiado problema en cambiar cuatro apliques.

El actor se toma muy en serio su faceta como inversor inmobiliario y, sin ir más lejos, el año pasado llegó a invertir la friolera de 9 millones de euros en su compañía Clay 10, para adquirir nuevas propiedades.

Como curiosidad, el actor empezó en este mundo cuando cumplió la mayoría de edad, aconsejado por su padre, quien lo puso en contacto con un buen asesor financiero. Por lo que ha podido comprobar Grint, hay veces que los progenitores dan muy buenos consejos.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta faceta del actor? Dejádnoslo en los comentarios. 





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Fuente: Mundo Deportivo.