La filofobia, básicamente, es el miedo a enamorarse. El amor es un sentimiento cargado de matices y que, para muchas personas, puede ser muy complicado de digerir. Mantener relaciones afectivas no es fácil y eso es algo que nos pasa a todos… pero el filofóbico lo lleva a un nivel de estrés y ansiedad que lo convierte en un serio problema.

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Las personas que sufren esto llevan las relaciones sentimentales con muchísima ansiedad, tensión y miedo y, por lo tanto, suelen apartarse e intentan no establecer lazos afectivos serios con ninguna pareja. Temen perder su libertad y que la otra persona no cumpla las expectativas que se habían depositado en ella; pero también temen ser abandonados y ‘utilizados’.

Ahora, repasaremos cuáles son los principales síntomas de un filofóbico:

1La superficialidad de las relaciones

Las personas filofóbicas suelen tener un elemento en común muy característico: la superficialidad en las relaciones sentimentales y afectivas. Por lo general, basan sus relaciones sentimentales solo en el sexo, y la implicación emocional que tienen es más bien escasa.

Otro de los elementos comunes, muy relacionado con este, es el de que estas personas pueden tener múltiples parejas, de tal forma que sea menos probable enamorarse de ninguna en concreto.

2Cerrados a cal y canto

Por lo general, las personas filofóbicas no quieren mostrar su parte más personal y emocional. Abrirse así al resto tiene una implicación muy clara: mostrar vulnerabilidad… y eso es algo que este tipo de personas no se pueden permitir. Cualquier cosa que pueda llevar al enamoramiento queda relegada a un muy lejano segundo plano.

 





 

3La imposibilidad inconsciente

La cosa es que no evitan de forma directa las relaciones afectivas… pero sí se valen de un truquito que resulta bastante menos evidente: procuran buscar relaciones que, de una forma u otra, resulten completamente imposibles. Relaciones cuyo índice de éxito sea tan bajo, que su duración a largo plazo sea completamente inviable. La ruptura, en este caso, será más fácil y, por lo tanto, no tendrán miedo a poner punto y final cuando lo crean conveniente.

4A la búsqueda de defectos

Cualquier excusa es suficiente para no estar con alguien: es que me llama demasiado; es que tiene la nariz muy rara, es que no me gusta su forma de besar… la cosa es que siempre verán en la otra persona una serie de imperfecciones que les harán inviable una relación estable. Cabe destacar que, en este sentido, los problemas suelen ser mínimos y casi imperceptibles para el común de la gente. Pero los filofóbicos hacen una montaña de un granito de arena para poder desprenderse de la relación con mayor facilidad.

5La ruptura indirecta

Las personas filofóbicas, por lo general, cuando quieren romper con su pareja, intentan hacer todo lo posible para que sea la otra persona la que rompa con ellos. Provocan discusiones y malentendidos para generar situaciones propicias para la ruptura… y eso puede ser emocionalmente perjudicial.





6El silencio ante el avance

Cuando la otra parte de la pareja intenta dar ‘un paso más’ en la relación, la persona filofóbica suele guardar silencio y alejarse. Intentará no ‘mojarse’ dando una respuesta y, con su conducta, evitará dar ese paso. Puede que desaparezca un tiempo y guarde silencio en forma de no contestar llamadas o mensajes. Es literalmente miedo a implicarse más en algo en lo que no creen.

Este ‘temor’ puede provocar los clásicos síntomas somáticos del miedo: sudoración, temblores, confusión, pérdida de control, impulsividad, ataques de pánico, desórdenes gastrointenstinales, latidos irregulares del corazón, falta de aire, etc.

Y vosotros, ¿tenéis algunos de estos síntomas? ¿Conocéis a alguien así? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.