Violeta Mangriñán, como muchos de los que estáis aquí ya sabréis, es una de las personalidades televisivas más polémicas del momento. Siempre que habla, sube el pan. Más allá de su paso por los realities de Telecinco (ya acumula unos cuantos), últimamente se ha hablado mucho de ella a raíz de su eterna enemistad con Adara Molinero, a quien no puede ver ni en pintura. Pero hoy, lamentablemente, Violeta es la protagonista por una historia bastante más terrorífica.

La televisiva lo relató el pasado martes a través de los stories de su cuenta de Instagram. Al parecer, la influencer vivió un episodio de acoso por parte de dos hombres en su propia casa, y ha tenido que explicarlo a sus seguidores para poder desahogarse.

La exsuperviviente contó que ella se encontraba en su gimnasio cuando recibió una extraña llamada del portero de su edificio. Al parecer, dos hombres llevaban horas en su urbanización esperándola porque, según ellos habían explicado, ya se habían puesto en contacto con Mangriñán.

Evidentemente y como ya podéis intuir, Violeta no había hablado con nadie ni estaba esperando a nadie, se trataba de una mentira para poder contactar con ella: «No me atrevo a entrar en mi urbanización. Esto es una película de terror y hasta que no venga Fabio no subo a mi casa», explicaba la tertuliana a través de sus redes en el momento de los hechos.

Al parecer, la pareja de hombres había acudido al domicilio de Violeta para ‘grabar un reportaje’, y preguntaron al portero dónde vivía la celebrity: «Le han preguntado dónde vivo, han subido hasta la puerta de mi casa y tengo miedo», confesaba.

Ella, como se puede desprender del mensaje subido a sus stories, estaba realmente nerviosa y no dudó en tachar a los hombres que la acosaban de ‘lunáticos y psicópatas’.





La pareja de supuestos reporteros también habría afirmado al portero que Violeta les había dicho que estaría haciéndose las uñas y que, por lo tanto, habían quedado en su casa cuando volviese y que por eso la estaban esperando. Ella se sentía ‘destrozada e impotente’ y, por suerte, consiguió grabar a estas personas con las cámaras de seguridad de su recinto residencia.

Finalmente, la televisiva habría conseguido entrar a su casa acompañada de su portero, mientras hacía una videollamada con su madre. En su mensaje, como podéis ver, Violeta estaba emocionalmente destrozada: «No sé si reír o llorar, es surrealista, de película de miedo», concluyó.

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta situación? ¿Qué pensáis que se le pasa por la cabeza a este tipo de individuos? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.