Italia ha sido uno de los países más castigados por la pandemia global que nos ha asolado estos últimos meses. El país mediterráneo, después de incansables semanas de lucha y miles de muertos, ha conseguido restablecer algo de la normalidad que habían perdido. Todo el país se encuentra en la fase 3 y, a pesar de que el virus parece estar controlado, las mascarillas en lugares cerrados o públicos siguen siendo una obligación.

Esto, como no podía ser de otra forma, incluye al transporte público, uno de los principales focos de infección de este mortal virus. En caso de no llevar mascarilla, las autoridades italianas pueden poner multas que van de los 400 a los 3.000 euros y, en caso de que sea culpa de un local, este será cerrado de 5 a 30 días.

Las reglas de protección individual son de obligatorio cumplimiento.

Todo esto ha provocado, como no podía ser de otra forma, un cierto nerviosismo en toda la población. El temor a infectar e infectar es real, y no son pocas las víctimas que dejamos a nuestras espaldas que lo corroboran.

¿Qué pasa cuando alguien no sigue la normativa sanitaria? ¿Está todo el mundo realmente mentalizado de lo peligroso que resulta todo esto para la salud del conjunto de la población? Pues, por lo que veréis a continuación, lo cierto es que hay serias dudas.

La gente está desesperada, nerviosa y desconfiada, y eso se ve perfectamente reflejado en la discusión que hubo hace unos días en un tren en Italia, después de que una pasajera recriminase a otro que no llevase puesta la mascarilla. Todo quedó registrado en vídeo y, cómo no, el clip ya se ha hecho viral (así es el ser humano cuando ve violencia).

Todo ocurrió en el tren de alta velocidad que cubría el trayecto Milán-Nápoles. Un pasajero no llevaba mascarilla, y una mujer que estaba próxima a su asiento se lo reclamó de esa forma tan ‘sutil’ que tienen los italianos: «Estás hablando por teléfono y desde que hemos partido estás haciendo lo que te da la gana, pero hay reglas. Tienes que ponerte la mascarilla, si no te vas a tomar *** en coche», le aconsejó la pasajera.





En el vídeo puede verse como un trabajador de la compañía de transportes intenta separar a los dos individuos de forma no demasiado exitosa, y todo ‘explotó definitivamente cuando la mujer acabó de perder los nervios porque, presuntamente, el hombre le habría puesto una mano en un pecho para ‘apartarla’.

«¡Me has puesto la mano en el pecho… yo te mato… yo te parto la cara!», le gritaba la mujer completamente fuera de sí.  Él, por su parte, no parecía tener la menor intención de hacer caso a la normativa sanitaria y se limitaba a llamar ‘maleducada’ a la mujer:

«No digo nada porque eres una mujer… Ésta ha perdido la cabeza…», le recriminaba él. Ella, visiblemente alterada, seguía pidiéndole al hombre que se pusiese la mascarilla: «¡Ponte la mascarilla! ¡Punto!». En el vídeo, de poco más de dos minutos de duración, no vemos en ningún momento que el hombre decida ponerse la mascarilla que DEBERÍA llevar puesta.

 

Recientemente, el presidente del Instituto Superior de Sanidad italiano, Silvio Brusaferro, recordaba a la ciudadanía la importancia de utilizar mascarilla y de, sobre todo, utilizarla correctamente, respetando las horas de duración de cada mascarilla, y renovándola de forma regular para poder mantener su eficacia contra los agentes externos.





A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta situación? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: ABC.