Las Spice Girls fue una de las mejores girl bands de la historia de la música. A lo largo de los 90, cuando este tipo de fórmulas musicales lo petaban, ellas consiguieron situarse en lo más alto. Y no solo eso, sino que fue una de las agrupaciones más diversas del panorama: la pija, la pelirroja, la deportista, la mestiza… y es que, precisamente de esta última os venimos a hablar hoy.

Mel B, según ha relatado recientemente, no vivió una experiencia tan ‘rica y diversa’ como la que podía apreciarse en su formación musical. La cantante, a lo largo de su vida, ha tenido pasar por momentos verdaderamente lamentables a raíz del color de su piel.

En plena conmoción por el asesinato de George Floyd a manos de un policía, historias como la de Mel tienen más sentido que nunca, de cara a mentalizar a la sociedad respecto a lo que es una dolorosa realidad.

La artista explicaba al diario británico Daily Star que, en 1997, viajó a Sudáfrica para actuar delante del príncipe Carlos y de Nelson Mandela. En su estancia en el país, fue expulsada de una tienda por el color de su piel.

“Hubo momentos en que hubo un racismo obvio, me pidieron que saliera de una tienda de ropa de diseñador en Sun City cuando estaba con todas las otras chicas. Se me acercaron y me dijeron que tenía que irme”, explicó la cantante con todo lujo de detalles.

En ese momento, el resto de las integrantes de la banda protestaron y reprendieron al dueño del establecimiento, pero Mel confiesa que el daño emocional fue bastante considerable: “muchas personas seguían siendo racistas en Sudáfrica en aquel momento», explicaba.

Otro momento de profunda vergüenza fue el que vivió durante el rodaje del videoclip de la famosa canción ‘Wannabe’ en la que, el estilista, quería obligarla a que se alisase el pelo porque ‘quedaría mejor’. “Me negué a quemarropa porque mi cabello era mi identidad y sí, era diferente a todas las otras chicas, pero de eso se trataban las Spice Girls: celebrar nuestras diferencias”.





Ella recuerda estas batallas como una gran victoria, porque también destaca que, después de todo eso, no paraba de recibir cartas de niñas que le agradecían el tener un símbolo con el que poderse identificar.

También recuerda que, en su infancia en Leeds (Inglaterra), nunca tuvo mucho contacto con personas negras: “Sherelle era la única otra niña morena en kilómetros a la redonda», reconocía. Su conciencia sobre lo que suponía el color de su piel le llegó muy temprano, cuando empezó en la escuela.

Mel, con el tiempo, empezó a ser víctima del bullying: “De repente empecé a recibir insultos que, sinceramente, no acababa de comprender. Luego me perseguían al mismo tiempo que me iban gritando todos esos sobrenombres”, señalaba.

Ella afirma siempre haber salido más reforzada de todas las situaciones que tuvo que vivir por ser una persona negra: “Cuando fui más mayor se me dio muy bien el atletismo y ganaba todas las carreras. Me había pasado toda la vida corriendo a toda velocidad para deshacerme de ellos”.





A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Mel? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: El Huffpost.