Estamos todavía en medio de la pandemia más grande de los últimos 100 años de la historia de la humanidad, y ya se ha descubierto que este podría ser solo el principio: hay más tipos de coronavirus con un «alto potencial de transmisión entre especies”. Este descubrimiento fue hecho por unos científicos que analizaron centenares de murciélagos en China. Se apunta a que, además, este sería el origen del SARS-CoV-2.

El científico boliviano Carlos Zambrana, de la EcoHealth Alliance, en colaboración con el Instituto de Virología de Wuhan, analizaron más de 1.200 secuencias genéticas de coronavirus hallados en murciélagos, 630 de ellas nuevas, y llegaron a la conclusión de que el suroeste de China es una zona propicia para el desarrollo de este tipo de virus.

El equipo de investigadores apunta en una misma dirección: en esa zona asiática se da el cultivo perfecto para la proliferación de este tipo de coronavirus. Si juntamos a la gran cantidad de especies de murciélagos, a la sobrepoblación de la zona y el hecho de que estas están en contacto directo con los animales, además de que estos representan parte de su dieta… la situación se explica por sí sola.

Zambrana no duda en afirmar que lo más probable es que veamos nuevas pandemias de este tipo en el futuro. El científico también denuncia la situación de acoso que está viviendo por parte de la administración de Trump por trabajar con el Instituto de Virología de Wuhan, al que el presidente acusa de ‘haber creado el virus’.

Para más inri: en este instituto trabaja Shi Zhengli, la encargada de este estudio y una eminencia mundial en la investigación de este tipo de virus, y cuyos trabajos son fundamentales para poder descubrir nuevas curas en un futuro. ¿Qué ha hecho la administración de Trump (el de beber lejía) al respecto? Pues señalarla y bautizarla como ‘la madre del demonio’. Zambrana, por su parte, lamenta profundamente esta situación:  “Es una lástima que científicos que están tratando de salvar nuestras vidas estén recibiendo amenazas”.

Y es que EcoHealth Alliance, que hasta hace poco contaba con financiación americana, se ha quedado sin nada: Trump cortó relaciones con ellos por trabajar con virólogos chinos.





En este sentido recordemos que, el pasado 27 de mayo, 77 científicos estadounidenses de prestigio, algunos de los cuales son ganadores del Premio Nobel, redactaron una carta al Gobierno americano para que parase este sinsentido: “priva al país y al mundo de una ciencia de gran prestigio que podría ayudar a controlar una de las mayores crisis sanitarias de la historia reciente y otras que podrían surgir en el futuro”, afirmaban en el comunicado.

El trabajo de organizaciones como EcoHealth Alliance es fundamental para nuestro futuro. Pensad que, desde 2016, en colaboración con el Proyecto Viroma Global, se han propuesto analizar los 500.000 virus desconocidos animales que, potencialmente, según sus cálculos, podrían infectar a los humanos en los próximos años. En medio de todo esto, estaría el murciélago como principal portador de la mayoría de estos virus.

Zambrana explica que las 630 nuevas secuencias genéticas no necesariamente son 630 nuevos tipos de coronavirus. Para ello, deben analizar el genoma completo de cada virus y esto implica una gran inversión de tiempo y dinero. Aún así, el científico no duda en que sean cientos los nuevos patógenos desconocidos que están por ahí y que pueden suponer un peligro para nosotros.

En este sentido, Zambrana también hace un llamamiento para que la gente no estigmatice a los murciélagos: “No hay que culpar a los murciélagos. Son fantásticos para los ecosistemas. Si te gusta el tequila tienes que dar gracias a los murciélagos, porque son los polinizadores de la planta con la que se hace el tequila”.





“Los beneficios que aportan los murciélagos a los ecosistemas son, de lejos, mucho mayores que los posibles riesgos: polinizan las plantas, controlan las plagas de la agricultura y se comen toneladas de mosquitos que nos transmiten enfermedades, como la malaria, el dengue o el zika”, afirma el zoólogo Javier Juste, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).

A vosotros, ¿qué os parecen estos nuevos descubrimientos? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: El País.