Los altercados en el transporte público son muy habituales en nuestra vida cotidiana. Por su naturaleza, son sitios en los que convergen muchas personas diferentes y, por lo tanto, la posibilidad de que haya roces, malentendidos y conflictos es bastante alta. Solo hace falta echar un vistazo a algunos vídeos de Internet para confirmarlo.

Para intentar controlar este tipo de situaciones (desde personas que se cuelan hasta peleas puntuales), todos los servicios de metro de nuestro país disponen de un equipo de seguridad privada que vigila el tránsito de usuarios.

¿Cuál es el problema?

Pues que, como se ha podido comprobar ya en más de una ocasión, estos servicios de seguridad no siempre están a la altura de lo que se les demanda. Son muchos los casos de abuso de autoridad que se han podido registrar a lo largo de los años en el transporte público.

Hace unos meses, sin ir más lejos, hablábamos aquí de una polémica racista por el trato de un vigilante de una estación de tren a unos jóvenes extranjeros. El debate, en ese momento, fue muy intenso, y la empresa que tenía contratado al vigilante tuvo que tomar cartas en el asunto.

A esto hay que sumarle que, ahora mismo, en todo el mundo, hay una fuerte concienciación respecto a los comportamientos responsables por parte de los cuerpos de seguridad. Lo ocurrido con George Floyd es un gran ejemplo de cómo, una autoridad descontrolada, es capaz de convertirse en un monstruo.

El caso que os traemos hoy ha levantado una intensa polémica que entenderéis después el vídeo que os dejaremos más abajo.





Todo comenzó cuando la cuenta de Twitter @SolimetroBcn hizo una publicación en la que denunciaba unas imágenes filtradas del interior de la zona común del equipo de seguridad de Renfe:

«Si este es el nivel del personal que debe velar por la seguridad de usuarios de @Renfe, que no nos extrañen las imágenes que se ven después en las redes. Debe de haber profesionales cualificados. Entonces, ¿por qué eligen a gorilas de dudosa estabilidad psicomental o psicotrópica?», escribían junto al vídeo.

El clip es bastante explicativo por sí solo, pero lo cierto es que no por ello es menos sorprendente. El vigilante de seguridad, más que a velar por nuestro bienestar, parece que vaya a una guerra en la que no debe hacer rehenes.

Ante el revuelo levantado por las imágenes, Renfe tuvo que pronunciarse y, al parecer, tomó medidas de forma inmediata: «en el momento que se tuvo conocimiento de estas imágenes, la empresa de seguridad lo despidió y degradó al jefe de ese equipo por no informar de estos hechos tan lamentables».

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta situación? ¿Pensáis que las medidas tomadas son las adecuadas? Dejádnoslo en los comentarios. 





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Fuente: Twitter.