Omar Montes es una de las personalidades más divertidas y carismáticas de nuestro país. Se dio a conocer hace unos años al empezar una relación con Isa P, la hija de Isabel  Pantoja, pero, muy pronto, tomó su propio camino y, actualmente, es toda una institución en sí mismo; todo lo que toca, se convierte en oro.

Él da una imagen de tío con dinero, ataviado con kilos de oro y circulando en coches de lujo. Pero lo que se esconde detrás de esa imagen es un hombre que se desvive por ayudar a la gente; por no permitir que sus seres queridos sufran y por ser una persona auténtica y con los pies en la tierra.




Tanto es así que Omar, a pesar de haber ganado tantísimo dinero, no piensa marcharse de su Pan Bendito, su barrio natal y uno de los más pobres de Madrid: «Yo aquí me quedo, nunca me iré, este es mi barrio y aquí está mi gente», confesó a la revista LOC.




Y es que el cantante está en su mejor etapa laboral. Recordemos que, hace muy pocos días, ganó un nuevo disco de oro gracias a su colaboración junto a Nyno Vargas en la canción ‘Hola nena’… y es que, con este, ya suma diez de platino y dos de oro… que se dice pronto.

En la entrevista, también explica cómo, desde que empezó toda esta crisis del coronavirus, se ha convertido en un héroe en su barrio de Pan Bendito: «Yo no quería darle bombo a esto porque lo hago de corazón», asegura. «Me dijeron que eso podría hacer que más gente se concienciara y así ha sido, hay muchos chavales que me escriben y estoy muy contento por la respuesta», explicó a El País.

Y es que Omar se ha dedicado todo este tiempo, junto con su grupo de amigos de toda la vida, a repartir comida a todas las personas que más lo necesitaban: «Empiezo a las 8 de la mañana y muchos días acabo a las 8 de la noche», afirma.

Omar, no contento con llenar las despensas de los más necesitados de su barrio, también se ha puesto a hacerlo por otras partes del territorio como Bilbao: «Tengo amigos allí, les hago un ingreso y ellos compran y distribuyen. Yo, mientras pueda, hasta que la situación no mejore y la gente se pueda buscar la vida, voy a estar apoyándolos», cuenta.




Su debilidad, como ya ha confesado en otras ocasiones, son los ancianos: «Es que me dan mucha ternura. La gente mayor es mi prioridad porque me da mucha pena verles solitos».

Y es que hay historias verdaderamente conmovedoras: «Hay una señora de 90 años que ha perdido a su marido hace nada y la pobre está desconsolada. Cada vez que subo a su casa veo una película con ella. Muchas veces más que comida, lo que quieren es que les hagas compañía, hablar, contarte sus cosillas», afirma.

Respecto a la cantidad de dinero que lleva gastado con esto, no ha querido especificar la cifra para que la gente no se piense que quiere ‘presumir’, pero sí aclara que se trata de una cantidad ‘indecente’.

Y es que a él el dinero no le importa: «Siempre lo he tenido muy claro, es lo de menos. ¿Para qué quiero ser el más rico del cementerio? Prefiero gastármelo con la gente que lo necesita». Y lo cierto es que eso le honra. Confía en que todo lo bueno que haga en la vida, le será recompensado por Dios en un futuro.

De momento, y a la espera de que la cosa vuelva a la normalidad para poder salir de gira, se ha centrado en la creación de nuevos temas y en su proyecto personal de ayudar a la gente. Un gran ejemplo de generosidad y civismo.





A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Omar? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: El Mundo

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