El coronavirus nos ha hecho cambiar por completo nuestra forma de vida. Vivimos en una sociedad muy cercana; abrazarse y darse besos con nuestros seres queridos forma parte de nuestro día a día, y la calidez de las relaciones sociales es tan importante para nosotros como el comer o el respirar. Somo seres sociales, y eso es algo que, en estos dos meses, privados de ‘libertad’, lo hemos notado más que nunca.

Y es aquí donde radica el problema: el coronavirus, para su propagación, necesita precisamente de eso: proximidad y contacto. La mayoría de consejos sanitarios, por lo tanto, van por la misma vía y nos piden minimizar al máximo el contacto con otras personas, y utilizar todo tipo de recursos (mascarillas, guantes, etc), para poder llegar al máximo nivel de prevención.

Y es que toda seguridad es poca ante este virus que ha matado ya a tantos cientos de miles de personas por todo el mundo.

Los sanitarios, por ejemplo, son el sector más expuesto a esta enfermedad. Ellos, para poder realizar sus labores médicas con seguridad, tienen que valerse de los ya famosos Equipos de Protección Individuales (EPI).

Este tipo de trajes están confeccionados con el objetivo de proteger al máximo de los posibles patógenos externos. Se trata de un medio seguro en el que los sanitarios pueden realizar su trabajo, exponiéndose lo mínimo al potencial peligro del virus. Lo más probable es que, a lo largo de estos meses, los hayáis visto un montón de veces en los diversos medios de comunicación.

¿Qué pasa con estos trajes? Pues que, al ser tan herméticos, el calor que se genera en el interior es bastante intenso… y una enfermera rusa, como veréis hoy, tuvo que ingeniárselas para refrescarse un poco, y ahora la han sancionado (cosa que, como ya veréis, es profundamente injusta).

La foto fue tomada por un paciente en el Hospital Clínico Regional de Tula, al sur de Moscú. En ella, podemos ver a una enfermera del departamento de enfermedades infecciosas ataviada con su EPI, pero, al ser este transparente, lo que se dejaba ver también es que iba vestida tan solo con un bikini.




La imagen, subida a las redes sociales, no tardó en viralizarse, y el debate ha hecho que la sangre llegue al río.

La enfermera en cuestión, cuya identidad no ha trascendido, reconoció que iba vestida de esta forma para poder soportar el calor que sentía llevando el traje puesto. Si, además, llevaba el uniforme del hospital debajo, la cosa se hacía insostenible… solo que, al parecer, ella no se dio cuenta de que el EPI en cuestión era transparente.

El Ministerio de Salud Regional informó de que el hospital había sancionado a la joven «por violar el código de vestimenta», aunque se desconocen los detalles exactos de dicha sanción. ¿De verdad se puede sancionar por esto a una persona que se está jugando la vida para salvar otras? Juzgadlo vosotros mismos.

A todo esto hay que sumarle el hecho de que, como bien explicó la doctora Anastasia Vasilyeva al diario ruso Daily Storm, el EPI en cuestión parece ser de muy mala calidad: «Se puede ver en la foto que llevaba una especie de traje de plástico. Un traje anti-plagas no debe ser transparente y debe estar hecho de un tejido completamente diferente».




A vosotros, ¿qué opinión os merece todo esto? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.

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