Muchas personas tienen algún tipo de »manía», como por ejemplo, morderse las uñas, o sin ir más lejos, crujirse los dedos. Este tipo de costumbre solemos hacerla cuando nos preparamos para hacer cualquier actividad o para calentar al hacer algún tipo de fuerza o ejercicio.

Seguramente, muchos de los que estáis leyendo esto lo habéis hecho en algún momento. Quizás en una situación en la que necesitabais destensaros, ya que hacerlo produce una sensación de alivio, pero no a todo el mundo le resulta agradable hacer este tipo de gesto.

Uno de los mitos más recurrentes en este aspecto es que crujirse los dedos es malo; que apretarse los nudillos y que suenen no puede ser bueno, y que poco menos que estamos reventándonos las articulaciones… pero esto no es así. Para que lo entendáis, ahora os explicaremos en qué consiste realmente esto.

En varias ocasiones, seguro que os han dicho o habéis escuchado el otro tópico de que al realizar el gesto para crujir tus dedos, el sonido que producía era que »pesaban» tus huesos. Seguramente también os habrán dicho: ¡Nooo, tus huesos! La verdad de todo esto es que no tiene nada que ver con ninguna fricción entre huesos, por lo tanto, podéis estar tranquilos.

Pues bien, hoy os mostraremos la verdad sobre ello, resolviendo la duda a todos los que les tenía preocupado.

No hablaremos sobre si es bueno realizar este tipo de gesto, sino que os contaremos qué es lo que cruje y de dónde viene este sonido. Os anticipamos que no son los huesos lo que suena, así que estad atentos.

La clave de todo esto la tiene el líquido sinovial. Si no habéis estudiado anatomía, no os preocupéis, os lo explicaremos para que no quede ninguna duda. El líquido sinovial tiene un color claro, casi transparente, que se sitúa entre las articulaciones para lubricar y favorecer el movimiento.




¿Por qué os explicamos todo esto? Porque el líquido es el gran protagonista: es el que provoca tal sonido y no los huesos que conforman los dedos.

Con anterioridad, se pensaba que este tipo de estallido lo producían las burbujas de gas que hay en el interior del líquido, pero se demostró en el último año que no era cierto. Con un vídeo de rayos X se ha podido ver la realidad del asunto.

La cuestión se resolvió afirmando que este sonido era producido tras un vacío que se forma de manera repentina dentro del líquido sinovial. Cosas de médicos. Para resumirlo al máximo, podemos decir que al crujirnos »los huesos», el sonido viene producido por un hueco en el líquido sinovial.

En un estudio realizado en 2011, se comprobó que el crujirse los dedos no tenía ninguna relación con el poder padecer artritis en el futuro. En este sentido, la osteoartritis se relacionaba más con el realizar movimientos seguidos de forma muy regular (algunos tipos de trabajos manuales, etc.), pero no con el crujirse los dedos en sí.

Un doctor llamado Donald Unger realizó un experimento en el que, durante 60 años, se crujió los dedos de una sola mano de forma diaria. Pasadas las seis décadas, comprobó que sus manos estaban exactamente iguales: no había perdido nada de movilidad o sensibilidad en la mano que se había estado ‘crujiendo’.




A pesar de ello, sí que se ha podido comprobar que un exceso de ‘crujidos’, puede producir una ligera pérdida de fuerza en las manos e, incluso, daños en los ligamentos… y es que forzar las articulaciones de forma recurrente no es bueno, crujan o no crujan.

¿Conclusión? Nos podemos crujir los dedos… pero de forma controlada y puntual. Todos los excesos son malos y, por lo tanto, debemos actuar de forma medida.

Ahora que habéis resuelto una duda que seguro que teníais en la cabeza, ¿lo seguiréis haciendo? 

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Fuente: Rolloid

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