Cuando somos pequeños no percibimos la realidad ni los efectos que nos pueden causar en un futuro ciertos comportamientos o actitudes que nos rodean. Concretamente, hoy hablaremos sobre nuestros padres. No hay que olvidar que los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero eso no implica que a veces puedan equivocarse en ciertos momentos, igual que nosotros también.

Quizás en estos momentos te estés preguntando el porqué de algunas actitudes hacia tu pareja, que te han hecho ser así como si fuera por arte de magia. Pues bien, eso puede tener una explicación. Puede ser un reflejo de lo que hayas vivido con anterioridad con tus padres, de lo que has visto en casa. Es posible que tu personalidad haya crecido viendo situaciones que, posteriormente, han creado un trauma que afecta a tu día a día.

Os mostramos una lista de diferentes factores que han podido influir:

1La confianza

Confiar en alguien es complicado de por sí, y más si tus padres no estuvieron a tu lado cuando eras pequeño. También el ser exigentes o muy críticos contigo a una edad temprana ha podido desencadenar que lo seas con tus relaciones cuando seas mayor.

2El rechazo

Nunca es bien recibido un rechazo, aunque cada persona es diferente y lo gestiona a su manera. En cambio, si has crecido en un entorno donde se premiaban solamente los resultados y no sabías qué hacer cuando no los conseguías, difícilmente lo sabrás cuando te rechace alguien, aunque de todo se aprende.

3Extremistas

Los extremos nunca fueron buenos, tanto de un lado como del otro. Si eres de esas personas, seguramente en tu niñez no eras libre de expresar tus opiniones y cuando creciste, pensaste que hacerlo sin ningún tipo de control te iba a servir, pero no.




4Emociones

Basar tu relación en anteponer los sentimientos de la otra persona a los tuyos tiene que ver con tus padres. De pequeño seguramente las decisiones las basabas en contentar de alguna manera a tus padres, para que ellos estuvieran bien contigo, y así no tener ningún problema. No tomabas decisiones para contentarte a ti mismo, sino a tus padres, que provoca que ahora hagas lo mismo.

5Represión

Si de pequeño has pasado muy tiempo reprimido, no habrás tenido mucho tiempo para ti mismo y algunas preguntas que te tendrías que haber hecho te las haces ahora.

6Crítico contigo mismo

Si eres muy crítico, con nada te contentarás, eso hará que nunca encuentres la felicidad, porque siempre le pondrás pegas a todo.

 




7Responsable del comportamiento de tus padres

Si has crecido en situaciones difíciles, como pueden ser los abusos o maltratos, quizás lo veas »normal» y no reconozcas o veas realmente que está mal. Escudarse en »es lo que hay» no es la solución.

¿Habéis tenido alguna actitud parecida a las que hemos mencionado?

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Fuente: Rolloid

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