El ‘Supervivientes‘ de este año está siendo pura tensión. Lo que empezó como una edición bastante calmada, ha acabado por convertirse en un polvorín de peleas y traiciones (por otra parte, lo que cabía esperar del formato, para qué nos vamos a engañar). Amistades fracturadas, amores rotos y gente pasándolo muy mal; todo lo que hace que este programa sea lo que es, en definitiva.

Y es que la edición de este año no ha dado solo lugar a desencuentros, peleas y enemistades, también ha dado lugar a misterios cuya resolución se escapa a nuestras mentes limitadas e inexpertas en el campo de lo paranormal.

Yiya, una de las supervivientes más polémicas, entró al programa con una particularidad que llamó la atención a todo el mundo: se había rapado la cabeza por completo y, en su lugar, llevaba una peluca afro bastante estrambótica. Los motivos nunca quedaron demasiado claros, pero todos confiamos en que, a lo largo del concurso, veríamos cómo su pelo volvía a crecer.

Y es que el crecimiento capilar desmedido es algo de lo más común cuando estás en una isla ‘desierta’, solo hay que ver al resto de concursantes con los pelos desgreñados, la barbas hasta el pecho y las cejas como si hubiesen metido los dedos en un enchufe. La naturaleza del cuerpo humano se abre camino ante la inacción de la artificialidad de la mano del ser humano. Pero es que esto no ha pasado con Yiya.

La extremeña, por más semanas que pasan, sigue luciendo una perfecta cabeza rapada; completamente lisa, como si no hubiese pasado un solo día desde su ingreso a la isla y su salida de la peluquería… ¿cómo era esto posible? ¿Qué clase de magia oscura se estaba obrando ahí?

Ahora ya sabemos cuál era la explicación detrás de este misterio… y lo cierto es que es bastante más mundana de lo que nos esperábamos (o de lo que deseábamos, en realidad). La concursante tiene una maquinilla muy bien afilada guardada en su neceser… ¡qué cosas!





Y es que, al parecer, todos los concursantes tienen un ‘objeto preciado’ que se pueden llevar a la isla. Mientras la mayoría opta por algo con un valor sentimental para levantar el ánimo, Yiya ha optado por algo mucho más práctico y cortante.

Ella, por lo visto, no podía entrar a la isla sin su maquinilla, y prueba de ello es su cabeza perfectamente rasurada. La concursante nunca se anda con sentimentalismos, y lo cierto es que nos pega bastante su elección.

«Es para que no se me ponga la cara del que inventó el fuego. Si lo dejo crecer, parezco un puercoespín», confesaba recientemente en el concurso. De paso, Yiya aprovechó también para arrojar algo de luz sobre la utilización de pelucas: «Antes me la ponía porque me hice un tatuaje en la cabeza. Ahora es porque no sé las pintas que tengo y para disimular». Si es que lo tiene todo pensado.

A vosotros, ¿qué os ha parecido el secreto que se ocultaba detrás? ¿Decepcionante? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: QMD.