Enrique Arce, muy conocido por el papel de Arturito en La Casa de Papel, dio una entrevista hace un par de años para un medio argentino, Teleshow, en la que confesó que, tras recibir su primer gran papel en una serie (a principios de los 2000), se le subió el éxito a la cabeza, y se vio sumergido en una espiral de drogas y alcohol de la que, por suerte para él (y para todos nosotros), pudo salir.

Hay que tener la cabeza muy fría porque si se te va la olla, te equivocas… Me dediqué a salir de noche, a beber y a utilizar mi fama para conquistar mujeres… Era muy bebito

En la entrevista cuenta cuándo decidió parar sus adicciones, concretamente en abril de 2004, y seguir viviendo porque, tarde o temprano, ese estilo de vida lo acabaría consumiendo. »Fue tras una experiencia muy devastadora de una mala fiesta… Quería volver a encauzar mi vida y a encontrarme”. Sin embargo, tuvo muchos altibajos y no fue un cambio del día a la mañana.

Poco después, le preguntaron un poco por su infancia y quién era realmente Enrique Arce. Él respondió que tuvo una infancia bastante cómoda, con una familia que podía situarse en la alta burguesía. Hizo cuatro años de derecho empresarial pero lo dejó por el teatro.

Al hablar de la familia, le preguntaron si sus padres habían visto La Casa de Papel. Obviamente, sí la vieron, pero no les gustó el personaje que interpretó. Seguidamente, fue preguntado por si sus padres se extrañaban al ver que en Buenos Aires le pidieran fotos en todo momento, ya que en Argentina era muy famoso. »¿Pero, te paran y te piden fotos?’‘, dijo su madre.

Uno de sus máximos apoyos, como dice en la entrevista, son sus amigos de toda la vida. Siguen manteniendo un grupo de WhatsApp, pero está prohibido hablar de trabajo y decir que Enrique es famoso. »Lo importante es que son los mismos cinco niños que jugaban a la hora del patio». 





Comparando con su personaje, dos de las características en las que se parecen son en su energía y su espontaneidad, aunque reconoce que en el lugar de Arturito, en el atraco, se hubiese quedado ‘congelado’.

Otras de las cosas que le costó a Enrique, a la hora de componer su personaje, fue su cambio físico. »Tuve que engordar -de 65 a 72kg-, parecer más mayor, más demacrado».

Por otro lado, le preguntaron qué era lo que rescataba de su época más lujuriosa a los 27 años. »Aprendí a no darme tanta importancia a mí mismo ni a nada de lo que pasa en mi vida. Le doy la importancia justa. Mi único propósito en la vida es crecer espiritualmente y mejorar».

Para finalizar, Enrique reconoce que le hubiese encantado ser Berlín y que le hubiese dado un enfoque muy diferente a la hora de interpretar el personaje: »Yo lo hubiera hecho mucho más odioso, maquiavélico y oscuro».

A mí me encanta lo de Pedro, pero en los primeros ensayos lo hubiera matado. Lo veía y pensaba ¿qué está haciendo? ¿por qué tan lento? ¿por qué esas pausas? Yo hubiera hecho todo lo contrario», confiesa Enrique. Aunque, finalmente, sorprendió a todo el mundo y fue todo un éxito rotundo. »Todos pensábamos que se iba a pegar la leche, pero al final acertó mucho».





¿Creéis que Enrique hubiese hecho mejor el papel de Berlín?

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Fuente: Infobae

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