Estamos encerrados en nuestras casas sin casi nada más que hacer. Llevamos así ya casi dos meses y, a pesar de que tenemos entre ceja y ceja que es la única forma de luchar contra el virus, el hastío sigue penetrando, imparable, hasta lo más profundo de nuestro ser. Esperemos que no consiga acabar con nosotros, pero va por buen camino.

Esto, que para nosotros es la excepción, para Jacqui Kenny, la protagonista de nuestra historia de hoy, es el día a día desde hace mucho tiempo.

Esta neozelandesa residente en Londres lleva encerrada en su cada desde los años 90, cuando desarrolló agorafobia, y le fue imposible salir de las cuatro paredes que la mantenían cautiva sin sufrir graves ataques de pánico. Cabe decir que la agorafobia no es nada nuevo ni raro: la sufre el 2-4% de la población mundial.

A lo largo de todos estos años, su ansiedad ha ido variando, pero, en la última década, no ha pisado ni una sola vez el metro o un avión. A pesar de esto, lleva desde 2016 viajando por el mundo… ¿cómo lo ha conseguido? La respuesta, como suele ser habitual en estos tiempos que corren, es la tecnología.

Jacqui se sirve del Street view de Google para ver todo eso que no puede experimentar en carne propia por culpa de su trastorno: “Abría el Maps para viajar a lugares lejos y olvidarme de mis problemas. Buscaba por Mongolia, Senegal o Chile pueblos remotos y paisajes vacíos, joyas arquitectónicas y personas anónimas, todos congelados en el tiempo. Enseguida el universo paralelo del Street View me capturó e hice muchísimos pantallazos que guardé para mí misma”.

Según explicó en una entrevista, Jacqui se hizo un portfolio que publicó en 2016 en su cuenta de Instagram (@streetview.portraits)… y fue un auténtico éxito. Las imágenes, como podéis ver, son capturas de pantalla de las cosas que ella se va encontrando en la aplicación de Google. Hay que decir que su pseudónimo, Agoraphobic Traveller, también tiene bastante gancho.

“Quería ser fotógrafa, un sueño que había desterrado al darme cuenta de las limitaciones de mi mundo. Pero me di cuenta de que estas capturas del Street View podían ser igual de hermosas y emotivas como la fotografía tradicional”, cuenta en una entrevista a un portal británico especializado en salud mental.



Ella reconoce ser tan solo una aficionada, pero también cree que se ha pasado tantas horas viajando por el mundo y buscando ‘la foto perfecta’, que cree que algo ha aprendido.

Más allá de todo esto, el éxito es incuestionable: más de 120.000 seguidores que no paran de ir en aumento. Si es que hasta Google reconoció su trabajo hasta el punto de que le organizaron una exposición cuyos beneficios irían destinados íntegramente a la investigación y tratamiento de enfermedades mentales: “Me costó mucho, pero logré coger un vuelo con el apoyo de Google y mis seguidores”, explicaba en su entrevista.

Lo que empezó como un ‘simple proyecto individual’, ha acabado por convertirse en todo un referente para personas que también sufren agorafobia. Jacqui reconoce estar muy contenta de haber podido ayudar, aunque sea un poco, a personas que se encuentran en su misma situación: “Sentí un gran orgullo, fueron tan valientes”.

Ella, ahora, está empezando a poder cumplir su sueño de viajar por todo el mundo y dedicarse a la fotografía, pero no olvida lo que aprendió de sus años en el encierro: “te sientes aislado del mundo y de la gente que amas”, reconocía en una entrevista para El País.

Las enseñanzas que ella extrajo de su situación, en el contexto en el que estamos ahora mismo, pueden sernos de muchísima utilidad: “encontrar una forma de levantar el ánimo. Yo transformé mis limitaciones en algo positivo y enriquecedor. Espero que todos encuentren su propio camino”.

A vosotros, ¿qué os han parecido estas fotografías? ¿Y la historia de Jacqui? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: Código Nuevo

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