Para muchos, se acerca la estación preferida del año: el verano. Sin embargo, este año se prevé bastante distinto. A pesar de que el confinamiento pueda llegar a su fin en las próximas semanas, eso no quiere decir que vayamos a salir a la calle al libre albedrío. Afectará a las aglomeraciones, es decir, playas, piscinas, festivales de música, restaurantes a pie de playa… Veremos si este verano se hace realidad todo esto.

Todo va a depender de cómo evolucione el virus en nuestro país. Italia ha anunciado que hasta mayo no se podía salir de casa. Giuseppe Conte, primer ministro italiano, fue muy contundente en sus declaraciones: «No será la vida anterior. Nos olvidamos de las playas«. Y esto da que pensar, porque si ellos lo tienen complicado, nosotros estamos en las mismas.

Siguiendo las mismas pautas, Ursulas von der Leyen, que es la presidenta de la Comisión Europea, ha pedido a los ciudadanos que no reserven ningún destino turístico, ya que aún no se sabe cómo evolucionará la expansión del COVID-19. En una entrevista con el diario Bild, dijo: »Nadie puede hacer ahora pronósticos fiables para julio y agosto». Habrá que esperar…

Hablando a nivel nacional, nadie se ha pronunciado al respecto de ello, pero se da por seguro que la distancia social y ciertos parámetros de seguridad seguirán vigentes aunque acabe el confinamiento.
Por otro lado, Luis Enjaules, experto y conocedor de este tipo de circunstancias, se ha pronunciado al respecto en una entrevista que le realizó Jesús Calleja en su Instagram. Confirmó que la pandemia estará controlada en julio y agosto y »mucha gente va a ir a la montaña o a la playa».
Palabras muy positivas que contradicen a la Comisión Europea y al Gobierno italiano. Sigue diciendo que el confinamiento acabará en junio; eso sí, de una manera muy controlada. De esta manera, parece ser que, según Enjaules, podremos ir a la playa, aunque no como lo hacíamos hasta ahora.

Reyes Maroto, ministra de turismo, también da noticias positivas. Comenta que la distancia de seguridad deberá mantenerse en playas. Asimismo, las medidas de higiene, aunque podamos ir a la playa, se seguirán llevando a cabo. Los chiringuitos playeros no tienen riesgo de contagio si hay una buena higiene detrás. También se podría limitar el aforo, algo que agradeceremos, no sólo por la higiene, sino por la comodidad.

Si ya hay posibilidades de que vayamos a la playa, con las piscinas ocurre lo mismo. El cloro, al ser desinfectante, reduce la capacidad de contagio, por lo tanto, es más seguro. El problema, como en la playa, son las concentraciones. Los accesos serán limitados y todo apunta a que tendemos que madrugar para conseguir un hueco.





Todas estas noticias afectarán al turismo, obviamente. El sector ya estima pérdidas de hasta 170 millones de euros y por consiguiente, una fuerte caída del empleo. No está de más recordar que el peso del turismo y la hostelería en nuestro país son muy importantes, por lo tanto, es posible que tardemos en recuperarnos del coronavirus. A pesar de que finalmente podamos ir a playas y piscinas, la desconfianza seguirá y de ello dependerá el turismo.

¿Creéis que finalmente, podremos ir a las playas y piscinas con total normalidad?

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Fuente: Business Insider

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