Ya llevamos más de un mes encerrados en casa. El coronavirus nos ha sometido a una cuarentena que dura ya demasiado, pero que, poco a poco, vamos venciendo. No ha sido fácil; estas cosas nunca lo son. Pero la incansable lucha de muchos héroes y heroínas ha hecho que sea posible.

Para poder haber llevado esta situación con éxito, ha sido necesario (y lo seguirá siendo) el trabajo de muchos profesionales de la salud, pero también de muchos y muchas cajeras y cajeros de supermercado; limpiadores y limpiadoras de centros hospitalarios y de nuestras calles; transportistas que permitían que nuestros productos básicos llegasen a los supermercados. Muchísimos profesionales que, en más de una ocasión, se han dejado la vida por nosotros.

Teniendo en cuenta todo esto, solo cabría esperar agradecimiento y reconocimiento por nuestra parte, ¿verdad? Pues, lamentablemente, esto no es así… y hoy os traemos la prueba de ello. Es cierto que no es la situación habitual, pero sí hemos podido detectar varios casos parecidos en las redes sociales, y lo cierto es que es verdaderamente lamentable.

La crisis sanitaria en la que nos hemos visto envueltos está sacando lo mejor… y lo peor de las personas. Muchos vecinos han demostrado, lamentablemente, que de solidarios tienen poco. Desde hace ya unas semanas, han empezado a tratar con recelo a algunos trabajadores de sectores esenciales, pidiéndoles que no volviesen a sus casa para ‘no contagiar al resto de los vecinos’.

Los empleados de supermercado, imprescindibles para poder seguir abasteciendo nuestros hogares de productos de primera necesidad, también, en muchos casos, se han visto en una tesitura de hostilidad por parte de los vecinos de sus comunidades.

Un grupo de vecinos de Cartagena, Murcia, dejó una lamentable nota a una de sus vecinas, una trabajadora de supermercado, en la que le pedían que, por favor, se fuese a vivir a otro sitio, debido a que su profesión era de ‘riesgo’ y podía exponer al resto de vecinos al temido virus.



«Somos tus vecinos y queremos pedirte por el bien de todos que te busques otra vivienda mientras dura esto ya que hemos visto que trabajas en un supermercado y aquí vivimos muchas personas. No queremos más riesgos», rezaba la nota escrita a mano y colgada en la entrada del edificio.

Miriam Armero decidió que lo mejor era responder a esa nota con otra en la que pedía a sus vecinos algo fundamental en este tipo de situaciones: empatía. ¿Acaso ellos no iban al supermercado? ¿Así tenían pensado agradecer a los trabajadores que se están dejando la piel ahí fuera?

Armera ha calificado estos hechos de ‘cobardes’ y ha amenazado a la comunidad con una denuncia, pidiendo que los responsables de haber colgado el cartel diesen un paso al frente, y no se escondiesen en el anonimato.

Pero lo peor de todo, cuenta Miriam, es que su hijo de 10 años vio la nota y se puso a llorar, pensando que los iban a echar de su casa. Ella, además, ha dejado muy claro que sigue a rajatabla las normas de seguridad impuestas por sanidad, y extrema al máximo las precauciones higiénicas, desinfectándose completamente cada día.

A vosotros, ¿qué os parecen este tipo de carteles? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos

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