Si sueñas, loterías. Ese es el eslogan de la lotería y sí, quizás no van tan desencaminados como creían. Muchos de nosotros alguna vez hemos soñado que nos tocaba la lotería y nos íbamos a una isla desierta a disfrutarlo, como auténticos reyes. Pero claro, ¿en qué os gastaríais el dinero ganado? ¿Una casa? ¿Un buen coche?




Las posibilidades de que nos toque la lotería vienen a ser muy reducidas. Como se dice habitualmente, una entre un millón. Hay tantas combinaciones y tantos números, que se hace casi imposible acertar. Por eso, si algún día llega a tocarnos el gordo, hay que pensar bien en cuándo, dónde, por qué y cómo queremos invertir ese dinero.




Aunque siempre nos quedará esa pizca de intuición, ese número que tanto nos gusta y al que creemos que algún día acabará llegando la suerte. O quizás, ese número que un día soñaste y decidiste apostar por él. Recurrir a lo extraordinario para sucesos extraordinarios.

Pero hay que jugar con responsabilidad y no obsesionarnos. Que no acabe pasando que te toque la lotería y hayas perdido más durante estos años apostando, que lo que hayas ganado en el bote.

En este ejemplo que tenemos hoy, nos iremos hasta Australia. Un hombre, cuya identidad no conocemos, soñó un día, hace más de diez años, con una combinación de números por casualidad.

Al despertar de ese sueño, decidió que siempre apostaría al mismo número, convencido de que algún día llegaría. Pues bien, para felicidad de este buen hombre, ese día llegó. Las semillas que sembró durante varios años le acabaron dando sus frutos.




Y no es que ganase poco: con el boleto se llevó la friolera de 600 mil euros, más de medio millón por haber soñado un día esa combinación azarosa. Bendito número. Qué suerte tienen algunos y qué poca otros.

En una entrevista con la BBC, al preguntarle el porqué de jugar a ese número, confesó que »nunca se había rendido». La jugada maestra que le salió al dedillo.

Otro de los datos curiosos de la entrevista es que esta combinación de números ya le había hecho ganar otros premios, concretamente dos veces más. Este hombre está tocado realmente con una varita mágica.

Aún así, no es la primera vez que ocurre. Otras personas soñaron con un número que al final acabó siendo premiado. Esto pasó hace unos años, en Estados Unidos, y la mujer llegó a ganar unos 100 mil euros. Cuenta la mujer que soñó cómo un hombre le daba la combinación ganadora. Inmediatamente la jugó y ganó. Qué fácil parece a veces, ¿verdad?

Pero tenemos que tocar los pies en el suelo y que apostar no se convierta en un estilo de vida porque te puede llevar a la ruina absoluta.





¿Alguna vez habéis soñado o intuido una combinación? Si es así, igual deberíamos probar de jugarla durante algunos años…

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La información