No salir de casa es la mejor arma que tenemos contra el coronavirus. El aislamiento se ha mostrado como el mejor método a la hora de ‘aplanar la curva’ y, si todos seguimos por este camino; si todos nos mantenemos firmes y no desistimos, conseguiremos, en muy poco tiempo, poder volver a llevar una vida normal.




Es un sacrificio que hemos tenido que hacer todos. No es del agrado de nadie (a excepción de los gamers, claro), el tener que quedarse durante semanas en casa sin poder ir a darse un paseo, y teniendo que cancelar compromisos importantes como una reunión de trabajo, un viaje o una boda.

Es una situación dura para la que tenemos que estar más que concienciados… de otra forma, estaremos ante un fracaso como humanidad… y eso no es lo que queremos, ¿verdad? Pero claro, todo ha de tener un límite y, el padre de la historia que os traemos hoy, lo ha superado sin ningún tipo de dudas.




Un padre filipino decidió que, para que su hijo no saliese de casa, tendría que recurrir a medidas extremas. El pequeño, al parecer, se escapaba de casa para jugar en la calle… y es que, un niño tan pequeño, no entiende con facilidad la situación en la que estamos.

En ese contexto, su padre decidió raparle la cabeza, haciéndole un peinado muy ridículo para que, así, sintiese vergüenza y no saliese a la calle a jugar… una auténtica barbaridad.

Fue la hermana mayor del niño la que compartió las fotografías en las redes sociales y, en este momento, estas ya han sido compartidas más de 60.000 veces y acumulan más de 35.000 comentarios.

Como se puede ver en las imágenes, el joven tiene la cabeza rapada por la zona del centro, dejando solo el rodapiés alrededor de la cabeza (el clásico peinado de viejo calvo, básicamente).


El niño está llorando en todas las imágenes. Esto es bastante comprensible teniendo en cuenta lo que le hizo el descerebrado del padre. El niño decía que no quería quedarse encerrado en su casa y esto, evidentemente, es un problema… pero esta no es la solución (ni tiene que serla nunca).

Podía haber reñido a su hijo e, incluso, haberlo castigado. Convencer a un niño puede ser una tarea ardua, pero no imposible. Pero es que en las fotos, además, podemos ver al padre sonriente al lado de su inconsolable hijo.

Su hermana tampoco parecía muy afectada por todo este tema, y llegó a compartir incluso una foto del antes, para que la gente pudiese ver cómo había cambiado su hermano después del horror cometido por su padre.





En los comentarios, por lo general, la gente se reía del pobre niño, pero también había personas que empatizaban y se lamentaban de lo que le habían hecho al menor.

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? ¿Creéis que el padre ha actuado bien o que, por el contrario, se ha pasado muchísimos pueblos? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.