El coronavirus llegó para cambiar por completo nuestras vidas. Lo que, al principio, parecía un ‘simple virus’ que provocaba unos síntomas parecidos a los de la gripe, ha acabado por convertirse en una de las pandemias más mortales de los últimos siglos.

Estamos confinados en nuestras casas para luchar contra el COVID-19. El aislamiento es lo único que hará que la cosa no vaya a más y, mientras tanto, hay un montón de personal médico, de seguridad ciudadana y de empleados esenciales (cajeros, limpiadores, etc) que se están dejando la vida para que esto acabe ya y que, en el proceso, no tengamos que lamentar tantas muertes.

Todo está plagado, de forma directa o indirecta, por el virus que nos asola.

En la televisión, sin ir más lejos, nos explican continuamente las cosas que debemos hacer para evitar, dentro de lo posible, que nos contagiemos o propaguemos el virus en caso de estar contagiados: toser cubriéndonos con el interior del codo, lavarnos las manos con frecuencia, utilizar pañuelos de papel desechables y, sobre todo, quedarnos en casa.

Esto, que para nosotros es algo nuevo (por suerte), tiene muy poco de novedoso… y es que, ahora hace cien años, cuando la humanidad, entre el 1918 y el 1919 tuvo que lidiar con la Gripe Española (más de 50 millones de muertes en todo el mundo), estas advertencias estaban presentes en el día a día.

En esa época, las calles estaban atestadas de carteles como los que os dejamos más abajo. Las recomendaciones eran muy similares y, los carteles, mucho más bonitos (si te gusta lo vintage, claro).

Rebecca Makkai fue la escritora encargada de compartir, el pasado 27 de marzo, el primer cartel. En este, se pedía a la ciudadanía que, por las tardes, se quedasen en su casa (algo muy parecido a lo que está pasando en la actualidad).





Pero este fue solo el principio de lo que sería un ‘reguero’ de carteles.

El usuario de Twitter Molinos también compartía una serie de carteles que, probablemente, os resulten bastante familiares.

En uno de ellos, por ejemplo, podemos leer “coughs and sneezes spread diseases, trap the germs in your handkerchief”, un juego de palabras que podría ser traducido como “toser y estornudar propagan enfermedades, atrapa los gérmenes en tu pañuelo”.

Podemos ver como, algunos, alertaban de que estar en espacios cerrados con muchas personas no era bueno de ninguna de las formas. Otro, del comité ejecutivo del ferrocarril, preguntaba a la ciudadanía si realmente era necesario que viajasen en ese momento (una pregunta envenenada, claro está).

El siguiente fue distribuido por el gobierno de Nueva Zelanda y puede verse como, de forma bastante cómica, un señor estornuda y derriba a las personas, representadas como bolos.





Pero los carteles se dirigen a todos los aspectos del día a día de las personas: desde peticiones a la población para que fuesen al trabajo en bici, a otros en los que se pedía que se dejase de escupir, ya que la única forma de cortar la pandemia era evitando que se expandiese.

Nada de beber en vasos comunes o de estornudar en las manos ya que, luego, repartíamos el virus por todo aquello que tocásemos.

A vosotros, ¿qué os han parecido estos carteles? ¿Cuál es el que más os ha sorprendido? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: El Huffpost.