Esta crisis del coronavirus no solo está siendo protagonizada por el fantástico personal sanitario de nuestro país; también lo está siendo por los trabajadores de los supermercados que, gracias a su trabajo, podemos seguir adquiriendo víveres de todo tipo.

También son héroes y, después de que pase todo este asunto; después de que podamos volver a la calle; no debemos olvidarlo. Esta crisis nos tiene que servir para que, al final, seamos mejores personas.

Mientras tanto, las cajeras y los cajeros; el personal de los supermercados, sigue trabajando sin descanso. Están expuestos al contagio al tratar al día con cientos de clientes y estos, que no paran de comprar papel higiénico como si no hubiera un mañana, están acudiendo a estos establecimientos todavía más de lo habitual.

Todo esto es importante para entender la historia que veremos hoy. La ha compartido una tuitera, y en ella explica la situación que está viviendo un familiar suyo que trabaja en el Lidl, una de las cadenas de supermercados más populares de nuestro país (y una de las que más clientes ha tenido que soportar estos días).

Cuenta cómo su prima está pasando los que, sin ningún tipo de duda, son los peores días de su vida. El trabajo y la presión a la que están sometidas es indescriptible. “Todo el mundo, compañeros y jefes están muy nerviosos. Pero la peor parte se la dan los clientes”, cuenta la tuitera.

«Doce y media de la mañana. Señora que compra en la caja de su compañera un paquete de pipas peladas. No puede argumentar que es para entretenerse, la señora. Cajera que como esa lleva ya muchas», explicaba indignada.

Pero la cosa seguía: «Y llega la señora X. Con un paquete de discos desmaquillantes. La señora X que pasa por la caja con toda la dignidad del mundo». Esta cajera, al parecer, le dijo que estos discos de maquillaje, como era evidente, no eran productos de primera necesidad. Le pidió que, por favor, fuese más considerada y que no se expusiese ella tampoco a contagios…



¿Qué pasó entonces?

“Señora que se cabrea, e insulta a cajera. Cajera que se levanta y se va. Porque no puede más”, cuenta la joven.

“Siguiente señora X con seis latas de cerveza. Y detrás sin ningún tipo de disimulo el marido con un bote de limpiador para el water. Mi prima se calla. No dice nada. Pero todo eso que se traga se le va clavando. Tiene que reponer y descargar con sus compañeros antes de volver a casa”, comenta.

Explica también que Ana, su prima, tiene tres hijos y un marido que está también en su peor momento: “Me llama llorando. La situación le supera. El marido se ha quedado parado. No podrán pagar la hipoteca», cuenta.

«Ella tiene media jornada. Cuando llega a casa se desnuda en la calle. Deja los zapatos en la calle. Tiene miedo a traer el virus a casa. La próxima vez que vayáis al súper a comprar, acordaos de las primas Ana, que hay muchas”, concluye.

Como no podía ser de otra forma, toda esta situación ha generado una gran indignación en las redes sociales:

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta historia? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: El Huffpost.