Los tiempos van cambiando y, con el paso de los años, han ido surgiendo ideas que han dado un gran cambio en la humanidad. A través de luchas y manifestaciones, la sociedad ha salido a la calle para dejar atrás las relaciones de pareja convencionales y dar paso a unas reglas y una vida muy distintas a las que nos han inculcado desde pequeños.

El movimiento LGTB y el feminismo han luchado todos estos años para intentar cambiar el pensamiento de la sociedad y hacer entender al mundo que, entre dos personas del mismo sexo, puede haber amor (entre otras muchas luchas).

También algo muy relacionado con todo este mundo es el poliamor y todo lo que deriva de ello y es que hoy en día, se sigue luchando para normalizar todas estas variantes del amor convencional. Y con ello llega la «agamia«, un nuevo concepto sobre el amor.

Miles de personas encontraban muchos defectos al amor convencional, sobre por qué falla tanto o qué estamos haciendo mal en la sociedad para tener tantos problemas con nuestra pareja.

Y es ahí cuando nace el concepto de «agamia», una forma diferente de ver el amor entre la pareja, y es que esta práctica nos enseña una visión distinta de la afectividad que podemos llegar a tener con nuestra pareja.

«Nadie se apropia de la vida sexual de nadie, las personas no son incompatibles y las relaciones evolucionan sin cambios repentinos», decía Israel Sánchez en su blog contra el amor, creador de la idea.




Y te preguntarás, ¿qué es la agamia? Pues como ya te hemos podido hacer una introducción más arriba, consiste en ver de forma distinta estar con alguien y tener una afectividad diferente.




La afectividad la podemos tener con amigos, familiares y con nuestra pareja. Con cada uno de ellos tenemos afectividades distintas y eso es lo que se quiere cambiar a partir de esta práctica: no hacer distinción entre el amor y el amor romántico.

La agamia significa dejar atrás el ver una relación con el fin de contraer matrimonio o pensar que tu pareja es solo tuya y de tu propiedad. Este concepto va mucho más allá de todos los que tenemos en cuenta como el poliamor, ya que expertos dicen que el poliamor es solo amar teniendo como punto de referencia la relación tradicional.

A partir de este ejercicio quieren darle una vuelta a todos los conceptos que teníamos sobre el amor y entender que se puede llegar a tener una afectividad con nuestra pareja sin esa conexión romántica que se establece en cualquier relación, creando así, la superación de sentimientos como ataques o enfados.

Y es que Israel nos deja una reflexión muy interesante sobre el tema. Aunque todo lo que estés leyendo te pueda parecer una locura, da mucho que pensar.



El sistema cerrado que tenemos al pensar en amor de pareja lo diferenciamos con lo que llamamos amistad, por ejemplo, la hermana de nuestra pareja lo apropiamos como amistad, diferenciando así una afectividad con otra. Sin embargo, cuando llega el fin de la relación, a esta supuesta hermana es posible que ya no la veas como una amiga y cambia completamente la afectividad de tu parte hacia ella. ¿Cómo es posible?

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Pues igual que esto ocurre miles y millones de veces al año, la agamia quiere que ocurra pero con las relaciones de pareja. «Las personas se relacionan, unas tienen un papel más importante en nuestra vida que otras, eso es todo», decía Israel.

Y es que, puede llegar a ser un concepto difícil de ver, pero abriendo un poco la mente podemos descubrir miles de formas nuevas de querer y poder llegar a entender estas prácticas e incluso utilizarlas.

¿Qué piensas de la agamia? ¿Compartes esta concepción del amor? ¡No dudes en escribirnos tu opinión en Facebook e Instagram!

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Fuente: Yasss.