Harry Potter es una de las sagas cinematográficas más míticas de la historia del cine. Se trata de una saga literaria que ha conseguido marcar la infancia de muchísimos jóvenes. Las aventuras de tres jóvenes magos que nos acompañaron a muchos, y que nos supusieron un solo inconveniente: la falsa ilusión de que, en algún momento, nos podría llegar una carta de Hogwarts a casa… pero no fue así (que se sepa, vamos).

Siete libros y ocho películas que, a día de hoy, son historia de nuestra historia (lo de ‘Animales fantásticos’, de momento, no lo contamos). ¿Quién no ha intentado levantar una pluma de paloma con un palito de madera?




Pero lo cierto es que Harry Potter, hace ya unos cuantos años, llegó a su fin; la saga acabó por todo lo alto y, en nosotros, pasada la euforia, lo único que resto fue un profundo vacío. Todos los actores que dieron vida a nuestros queridos protagonistas tomaron sus propios caminos.




Emma Watson y Grupert Grint por un lado, y Daniel Radcliffe, el protagonista indiscutible, por el otro. Puede que ella haya sido la que más ‘éxito’ posterior haya tenido (y el pelirrojo el que menos). Pero Daniel es la cara más reconocible de este trío.

Ha hecho una gran cantidad de películas, la mayoría de corte más independiente, y, actualmente, está desarrollando una carrera en teatro junto a actores de la talla de Alan Cummings.

Pero hoy venimos a hablar del ex joven mago por otros motivos.

Daniel, hace unos días, dio una entrevista para el medio Radio 4’s Desert Island Discs y, para sorpresa de muchos, habló más abiertamente que nunca de los problemas que tuvo con el alcohol.


“El problema de haber iniciado mi carrera con un éxito tan enorme como el de Harry Potter es que cada vez que entro en un ensayo o casting siempre pienso que la gente solo va a pensar en mi como ese chico que hizo Harry Potter”, confesaba.

Radcliffe explica que todo eso lo dejó muy marcado: “en mi cerebro siempre vive esa parte en la que siento que tengo que demostrar más que lo demás”. “Creo que tengo que aportar más cosas nuevas y que mi trabajo tiene que ser siempre brillante. Y eso es demasiado en ocasiones”, señaló.

“Era una forma de no enfrentarme a qué pasaría después. Cómo afrontaría mi vida después de Harry Potter. Creo que sentía verdadero pánico por saber cuál sería mi siguiente paso”, reconoció el actor británico.

“Sé que suena de locos dejar de beber por completo cuando eres tan joven, pero realmente creo que fue lo mejor que pude hacer. Esto muy muy feliz de haber tomado aquella decisión”, aseveró.

Y es que, lamentablemente, esta no es la primera (ni será la última) vez que un joven actor cae en el alcohol empujado por un prematuro éxito.





A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: Mundo Deportivo.