Cuando eres niño acostumbras a hacer lo que tus amigos e iguales hacen. Jugar a juegos un poco extraños y retorcidos, dedicarte horas a tirar unos tazos hasta que te los ganan todos, etc. A medida que vas creciendo, estas prácticas se van abandonando y se olvidan. Pero quieras o no, han formado parte de nuestra infancia. Hoy podrás rememorar las diferentes locuras que hacías de joven, esas pequeñas travesuras que nos alegraban el día.

¿Preparados para flipar con estos recuerdos? A continuación os los mostramos:

Apagar las luces después de salir del baño

Ese miedo a la oscuridad es típico cuando eres pequeño. Sales del baño en plena madrugada y al cerrar la luz te invade una sensación extraña que hace que empieces a correr como un loco para llegar a salvo a tu habitación.

La estupidez humana nos juega malas pasadas

Sí, tu también has intentado bajar todos los colores hacia abajo y te has quedado con la cara de sorprendido.

El fumador de aire puro

Sí, tu también has hecho ver que fumabas con el aire frío de la calle. Ese momento de sentirte más mayor que cualquier adulto de alrededor.

 Las cicatrices más originales

 

Exacto, nada de sangre, las cicatrices de colores se hacían con los polos de hielo de colores. Buenísimos y divertidísimos.





Los agujeros menos entendibles

No sabemos qué mecanismos cerebrales hacían que tuviéramos que hacer agujeros en la goma de borrar. No serbia para nada y no era nada lógico.

Pinzas en la boca, porqué sí

Eso era nuestra infancia: ponernos cosas en la boca sin sentido hasta que te quedaban los labios como la Marujita Díaz.

La construcción siempre fue nuestro fuerte

Al hacer estos fuertes nos creíamos los reyes del palacio. Pues bien, eso iba demasiado bien para nuestra imaginación. Eso sí, no entraban mayores…

 





 

El arte de comer macarrones

Sí, tu también comías los macarrones de la forma más rara que podías. Comer era aburrido, y teníamos que hacer lo que podías para ponerle un poco de gracia.

Los videojuegos y sus gráficos

No sé amigo… Nosotros no cambiamos lo gráficos de ahora ni de guasa. Aunque bueno, estos tienen un valor sentimental incalculable.

Subir las escaleras a cuatro patas era un reto

Ahora es que no lo haríamos ni en broma… Preferimos el ascensor. Ser adulto es muy aburrido…

A vosotros, ¿qué os han parecido estas imágenes? ¿Te has teletransportado al pasado? Dejádnoslo en los comentarios. 



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Fuente: Difundir