Internet es un lugar lleno de historias verdaderamente fascinantes. Ya sabéis que nos encanta todo lo relacionado con las locuras que vive la gente y que cuentan en la red. Si no fuese por eso, nuestras jornadas estarían mucho más vacías de entretenimiento; es lo que hay y hemos aprendido a vivir con ello.

Hoy, para daros la anécdota del día, os hemos traído una de las historias más fascinantes que hemos leído en estos últimos días (y semanas, me atrevería a decir).




Andy Wilkinson, de Coventry, Reino Unido, se ha hecho famoso por un motivo que ha traído de cabeza a todos los científicos de la historia de la humanidad: encontrar la fuente de la eterna juventud.




Y es que, cuando sepáis la edad del británico y veáis su fotografía, no podréis dar crédito a lo que estáis presenciando; es el caso de disonancia temporal más bestia que hemos visto en nuestra vida.

Su aspecto es de un hombre que apenas si pasa la treintena, pero lo cierto es que su edad real es mucho más alta: 56 años, nada más y nada menos. Se publican los diarios británicos, Andy ha llegado a ser confundido con el novio de su propia hija… y es que, si veis las imágenes, la confusión es más que comprensible.

Su rostro está totalmente libre de arrugas; su cuerpo está tonificado hasta el punto de que parece una figura de acción; parece bastantes décadas más joven de lo que realmente es, y nosotros no salimos de nuestro asombro.

Pero es que Andy, a pesar de su aspecto, ya es el padre de tres hijos y el ABUELO de siete nietos. Como no podía ser de otra forma, trabaja como entrenador personal y, según cuenta, solo hace ejercicio tres días por semana. ¿El secreto? Pues, según él, tener una dieta muy baja en carbohidratos.

Su nieto mayor tiene diez años, pero es que, perfectamente, podría pasar por su hijo. Sus hijos de verdad, en cambio, son bastante más mayores: Claire, de 37 años, Lee, de 35 años, y Sarah, de 33.




Él es completamente consciente de su apariencia: «Cuando estoy de vacaciones con ellos, se me acercan mujeres de treinta años y me confunden con la pareja de mi hija y no con su padre, lo cual, en ocasiones, es vergonzoso», reconoce. «Mis amigos también se divierten cuando salimos y sorprendemos a la gente con el hecho de que soy un abuelo de siete niños».

Wilkinson reconoce que ha dedicado gran parte de su vida a mejorar su salud y a intentar retrasar su envejecimiento de forma natural, sin tener que recurrir a cirugías u otro tipo de técnicas.

No solo es consciente de su aspecto, sino que, además, se alegra mucho de ello: «Sé que parezco mucho más joven y, a menudo, me echan más treinta años que cincuenta», admite.

Andy admite también que gran parte de su ‘mérito’ se lo debe a la genética ya que, muchas personas que hacen lo mismo que él, no han llegado a ese nivel de bienestar y aspecto juvenil.





También reconoce que ha tenido que sudar la gota gorda para poder lucir así. Le debe todo al trabajo duro y a la constancia, sin olvidar una estricta dieta que, por ejemplo, le impide comerse un buen trozo de pizza… y es que, como bien ya sabréis, todo tiene un precio.

Confiesa que empezó su andadura en el mundo del deporte a los 18 años y, desde entonces, no ha podido dejarlo ni un solo día. Reconoce también que fue al llegar a los treinta cuando se empezó a tomar este asunto con más ganas.

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: 20 minutos.