El coronavirus se está haciendo con el control de nuestro día a día. Hace un par de meses, nos llegaba la noticia de que, en la ciudad china de Wuhan, surgían unos casos de un virus desconocido que, poco a poco, estaba infectando a la población; no conocíamos cura y, con el paso de los días, empezaron a llegar las muertes.

Los síntomas son muy parecidos a los de la gripe común, pero el virus es más resistente y, en caso de tener un sistema inmune muy debilitado (gente mayor y personas con patologías previas), se puede llegar a producir una neumonía mortal.

Esta no es la enfermedad que acabará con la raza humana; por más que lo intentemos, tendremos que esperar todavía un poco más para ver nuestra propia extinción. Lo único que debemos hacer es ser precavidos y utilizar la herramienta más útil y oxidada que tenemos: el sentido común.

La realidad es que en nuestro país ya hay más de 1.700 infectados y unos 40 fallecimientos a causa del temido virus. Las medidas que están tomando el gobierno van aumentando de intensidad y en la mayoría de Comunidades Autónomas, por ejemplo, ya se están anulando todos los eventos multitudinarios que estuviesen planificados. La intención es reducir en lo posible la posibilidad de contagio.

¿Qué es lo que no tenemos que hacer? Pues salir como locos a la calle a por mascarillas… no sirven para nada si no estás contagiado ya y, por el contrario, son muchas las personas que de verdad sí las necesitan y están encontrando dificultades para adquirirlas.

Combatir el coronavirus es la principal preocupación de todo el planeta Tierra. Italia, sin ir más lejos, pasó de vivir con total normalidad a, en un par de semanas, tener que cerrar pueblos enteros y cancelar las clases en muchos puntos del país.

Este está siendo el país europeo más afectado por el virus y el gobierno italiano está haciendo lo posible por evitar la propagación de la enfermedad hasta el punto de que, esta misma semana, se han cancelado los vuelos entre Italia muchos otros países, entre los cuales está el nuestro.





Hasta hoy, Roma no había notado demasiado los efectos de la epidemia, pero, con el paso de los días, con las restricciones y el descenso del turismo, la cosa ya no puede obviarse más: los comercios se están vaciando y las principales zonas turísticas están cada vez más desérticas.

El mejor reflejo de esto nos ha llegado de la mano del periodista de la CBS Seth Soane, quien se encuentra de corresponsal en la Ciudad Eterna y que, este pasado lunes, publicó en su cuenta de Twitter una instantánea que pone los pelos de punta.

El comunicador subió una foto en la que puede verse el interior del avión en el que viajaba… y la imagen es bastante desoladora: el aparato está totalmente vacío. Apenas si puede verse unas pocas personas al final de la aeronave.

La publicación ha sido todo un éxito y, a día de hoy, acumula ya más de 4.000 retweets y más de 21.000 ‘me gusta’.





A vosotros, ¿qué os ha parecido esta imagen? ¿Cómo estáis viviendo toda esta situación? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: El Huffpost.