La Isla de las tentaciones ha sido el programa que, sin ningún tipo de dudas, ha marcado el inicio de este nuevo año en el que nos encontramos. Si pensabas que 2020 iba a ser aburrido, es que no habías sintonizado Telecinco.

Las historias que vivimos de la mano de Mónica Naranjo fueron una auténtica maravilla y, a día de hoy, es imposible pensar cómo sería nuestra realidad sin el ya mítico ‘Estefaníaaaaa’ o sin la corona de plástico de Andrea.

Las tramas amorosas que se vivieron en esa paradisíaca isla nos han regalado momentos inolvidables: las locuras de Andrea ante la atónita mirada de Ismael; Álex llorando las 24 horas del día ante los comportamientos de Fiama; la dolorosa ruptura de Gonzalo y Susana… y toda la historia de Fani y Christofer, los protagonistas indiscutibles del reality.

El joven chileno pasó el peor viaje de su vida. Fani, por su parte, se echó a los brazos de Rubén a la primera de cambio y él, desde el otro lado de la isla, no hacía más que lamentarse y llorar la traición de la que, a lo largo de siete años, había sido su pareja.

Ella no mostró, a lo largo del programa, ningún tipo de remordimiento. Christofer, por su parte, dio por rota la relación y se fue del programa antes de acabar la experiencia completa. Su corazón estaba roto en mil pedazos y, el de ella, latía con más fuerza que nunca… hasta que Rubén le dio con la puerta en la cara.

Su ‘tentación’ decidió no acabar la experiencia con ella porque ‘no era de fiar’; Fani, por su parte, se fue para casa con una mano delante y otra detrás, no sin antes haberse ganado el odio de casi toda la Península Ibérica.

A pesar de que, una vez fuera del programa, Christofer y Fani decidieron darse una segunda oportunidad, la imagen que quedó para el recuerdo fue la de él corriendo por la playa gritando, a todo lo que daba su voz, el nombre de su amada.





«Estefaníaaaa» se convirtió en toda una marca; en una seña de identidad que representaba a la perfección el hecho de que te pusiesen unos cuerdos de esos que no te dejaban pasar por las puertas.

Aquí os dejamos el mítico momento:

Tanto fue así que, durante un mes, tuvimos en nuestro país el ‘Christofer Challenge’, consistente en salir a la calle y, mientras corríamos como cabras desbocadas, gritar a todo lo que daban nuestros pulmones la mítica frase.

Pero, si hace unas semanas todo era oscuridad, ahora, todo es luz. Estefanía se embarcó a la isla de Supervivientes y su pareja (y futuro marido) se ha quedado en España, defendiéndola desde los platós de Mediaset.

¿Cómo se costearán la boda? Pues, según nos hemos enterado hoy gracias a la revista Cinco Días, antes de marcharse a Honduras, la madrileña habría registrado la marca «Estefaníaaaa» en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

Según el medio, habrían registrado el nombre seguido de tres aes únicamente para servicios de mercadotecnia o, lo que es lo mismo, para hacer merchandising (camisetas, fundas para móvil y cuernos de plástico para disfraz).

De esta forma, la pareja acabaría de rematar eso de ‘sacarle partido’ al programa que casi les cuesta la relación… algo bueno tenían que sacar de todo eso, ¿no?

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Fuente: 20 minutos.

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