First Dates es uno de los programas más misteriosos que hay por la gran cantidad de gente «algo más diferente» que nos sorprende nada más llegar al programa. Este es el caso de Manuel, que desde el primer momento, el programa tuvo que poner subtítulos, por su peculiar forma de hablar.

Con una entrada abismal y de fondo el Fary con uno de sus grandes temas «Apatrullando la ciudad», entró Manuel de 44 años con mucha fuerza y sin dejar a nadie indiferente.



Manuel se presentaba como un hombre fácil y con poca suerte en el amor. Buscaba un prototipo bastante concreto de la mujer que quería a su lado: «gordita, buena y simpática», decía.

Tras hablar con Carlos Sobera, como es un hombre con poca vergüenza, Manuel se lanzó a contar un chiste. «Es que nosotros hablamos muy rápido», se excusaba después de que Carlos no entendiera el chiste.

A continuación llegaba el momento de Sandra, la cita que tenían preparada para Manuel. Esta sevillana de 40 años se presentaba diciendo: «Me considero ligona».

Cuando llegaron, todos pensábamos que la cita iría sobre ruedas por la forma de ser de los dos, pero no fue como esperábamos. Al principio, entre ellos solo existía el silencio hasta que Manuel dio el paso.




Tras toser Sandra, Manuel rompió el silencio con una simple pregunta: «¿Qué estás, resfriada?» a lo que ella respondió «Sí, un poquito» y el silencio volvió a ser el protagonista de la velada.

Tras tanto silencio incómodo, Manuel decidió hacerle una pregunta: «¿Estás divorciada? y ella le contestó que sí, pensando que Manuel ya lo sabía. «¿Qué lo has leído en algún lado?, preguntaba ella.




Tras sentarse en la mesa, parece ser que pudieron vencer al silencio incómodo y Manuel le contó a Sandra que tenía un canal de YouTube donde contaba chistes. «Hay un problema y es que yo no tengo un móvil táctil, tengo uno de botones», confesaba Manuel.

«A mí me gustan los hombres de campo, pero cuando no tenía móvil, ya no me ha gustado tanto», decía Sandra impresionada sobre el móvil de hace 15 años de Manuel.

El granadino se lanzó a la piscina y le contó un chiste a Sandra que ella no entendió. «Es torpecilla, no pilla las cosas», decía Manuel tras ver que no pillaba el chiste. El silencio se volvió a apoderar en la cita y Sandra fue quien tomó la iniciativa en este caso, empezando a sacar temas de los que ya habían hablado, es decir, temas por sacar.



Por fin llegaba el momento en que tocaba hablar de sus vidas. Ella le contaba que estaba divorciada, pero lo que no se esperaba era la respuesta de Manuel: «Vivo solo, tengo un huertecillo y 24 gatos».

Poco después llegaba la hora de jugar al rasca del amor, donde hablaron sobre qué era lo que más les excitaba y cuáles eran sus fetiches sexuales, un momento en el que la incertidumbre iba a entrar en juego (por si faltaban pocas cosas en la cita ya…).

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Sin duda, una cita muy entretenida y divertida en la que Manuel y Sandra nos han regalado grandes momentos.

¿Qué te ha parecido la chica? ¿Qué opinas de Manuel? Déjanos tu opinión en los comentarios.

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Fuente: First Dates