El Coronavirus se ha convertido, en apenas dos meses, en el rey de todas las conversaciones (me permito esta broma para relajar un poco el ambiente alrededor de todo este asunto… no me saltéis al cuello).

Todo el mundo habla de lo mismo; a la hora que encendáis la televisión, pongáis el canal que pongáis, lo único que veréis es a médicos, economistas y políticos especulando sobre ‘la gripe del momento’. Esto tiene muchas ventajas y, como también se ha demostrado, muchísimas desventajas.

Ayer mismo, el coronavirus ‘llegaba’ a España. El caso de Tenerife fue el primero y, con la revelación del primer caso en Barcelona, se confirmaba  lo que todo el mundo temía: que el virus se estaba extendiendo de forma irremediable.

A esta hora, ya se han confirmado caso en Valencia y en la Comunidad de Madrid, por lo que lo previsible es esperar que, en los sucesivos días, se hablen de nuevos casos en otros puntos de España… y es que esto, lejos de producir una sensación de alarma, debe producir una sensación de normalidad. En un mundo globalizado, es lo que toca y, sobre todo, debemos tener en cuenta que el índice de mortalidad de este virus es inferior al de la gripe común.

Una de las primeras medidas que tomo el Ministerio de Sanidad español, fue la de aislar a los ciudadanos que hubiesen visitado Italia, y presentasen síntomas de gripe. el objetivo es descartar casos antes de que se extienda más la enfermedad.

Esto último ha provocado que, de entre los aislados, surja una especie de ‘estrella del rock del coronavirus’, un murciano (@arnaassss) que, tras dar una serie de síntomas, fue aislado y, desde su ‘retiro’, ha triunfado en las redes mostrando cómo había vivido esos momentos de máxima tensión.

Según cuenta La Verdad, el joven realizó un viaje de instituto en Casalpusterlengo, una población a 50 kilómetros de Milán. El viaje fue perfectamente pero, al volver a nuestro país, notó síntomas de fiebre, por lo que pasó a formar parte de los ‘posibles portadores del temido virus’ (si es que esto parece una película).



“De tomarme un té por la mañana a tener que ir a Murcia para unas pruebas”, empieza explicando el joven en sus stories mientras es transportado en ambulancia hasta el hospital.

Al parecer, esas horas que estuvo encerrado fueron de lo más intensas: estuvo completamente aislado, le hablaban por megafonía para no acercarse a él, lo miraban y que, para una de las pruebas, le metieron «un palitroncho por la nariz”… casi nada. Eso sí: asegura que, al menos, le dieron de comer.

Todo esto quedó en un susto: el joven fue descartado como posible caso de coronavirus. Lo que sí se llevó es un vídeo de lo más entretenido subido por la usuario @inpattwetrust, en el que se recopilan sus stories y que, a esta hora, ya acumula más de 1,4 millones de reproducciones, más de 16 mil retweets y casi 50 mil ‘me gusta’; una auténtica barbaridad.

Aquí os dejamos el vídeo con todos los momentos:

A vosotros, ¿qué os ha parecido este curioso caso? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: El Huffpost.