A estas alturas, la muerte sigue siendo todo un misterio para el ser humano, ya que tras muchas versiones sobre este tema, aún seguimos teniendo la incertidumbre de qué pasará con nosotros tras nuestra muerte.

Pero hoy queremos hablar de un tema que quizás nunca habrás llegado a pensar y resulta muy interesante. ¿Qué experimenta nuestro cuerpo cuando lo incineran? Nosotros ya no estamos vivos y es cierto que ya no sentimos ningún sentimiento ni dolor físico, pero ¿qué hacen con nuestro cuerpo? Te contaremos el proceso de cremación que realizan estos especialistas a la hora de convertir todo nuestro cuerpo en ceniza.

1Preparación del cuerpo

Primero se deja libre al cuerpo de cualquier tipo de prótesis, empaste o dispositivo metálico que pueda tener, incluso piezas de valor o piercings, ya que esos objetos no son quemados junto al cuerpo.

En la cámara solo y únicamente puede entrar un cuerpo. Solo hubo un caso en el que una mujer murió en el parto junto a su bebé y, a petición del padre, los incineraron juntos.

La puerta solo se abre al entrar el ataúd junto con el cuerpo para no perder el calor de la cámara.

2El cuerpo entra «en calor»

Este proceso suele durar de 2 a 3 horas según la altura, peso y temperatura de la cámara a la que el cuerpo está sometido.

Tanto el cuerpo como el ataúd están expuestos a dos columnas de fuego, en la que el ataúd arde antes que el cuerpo. El pelo y la piel es lo primero en arder, seguido de los músculos y acabando por los huesos que se carbonizan.

3Enfriamiento de cenizas

El cuerpo se ha reducido a polvo y huesos y es el momento de enfriar todo lo que queda de este. Una vez ha salido de la cámara de fuego, se dejan los restos en una bandeja donde se extraen los últimos restos metálicos que queden por dentro del cuerpo que antes no se pudieron quitar.



4Todo se reduce a cenizas

Como ya hemos dicho antes, del cuerpo solo quedan huesos y polvo y es hora de que todo sea ceniza. Para este proceso, se utiliza una máquina especial que consta de múltiples cuchillas con una alta resistencia, transformando el cuerpo en solo cenizas.

Hay muchos mitos sobre la incineración de los cuerpos y eso hace que muchos no sean partidarios de este tipo de práctica.

«Qué hago con las cenizas? ¿Son las cenizas de tu ser querido? ¿Tengo que estar presente mientras hacen la incineración?», son unas de tantas preguntas que nos podemos llegar a hacer si, por suerte, todo este mundo es desconocido para nosotros.

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Fuente: Rolloid.