La lotería del Euromillones es cuestión de azar. Siempre que compramos un boleto, nos surge una pequeña esperanza: ¿Y si esta vez, sí? ¿Y si toca? Y si… La esperanza es lo último que se pierde. Las probabilidades que te toque, como se suele decir, es de una entre un millón. Pero en este caso, el sueño de ganar el bote se hizo realidad.



El Euromillones es uno de los concursos que más países engloba a nivel de lotería: España, Portugal, Francia, Irlanda, Austria, Bélgica, Luxemburgo, Reino Unido y Suiza conforman los 9 países participantes. Sin embargo, solo se celebra los martes y viernes de cada semana y el sorteo tiene lugar en la ciudad parisina.

El sistema de juego consta de dos matrices o tablas de estrellas y números correlativos. De entre todos estos, tienes que elegir un determinado de número de dígitos de cada tabla para poder conseguir el preciado premio. Consta de cinco bloques iguales.

En 2014 tuvimos ganador del Euromillones, el afortunado fue Neil Trotter, mecánico de coches. Recordemos que el concurso, cada vez que no hay un ganador, aumenta su bote.  En esa ocasión, el bote ascendía a 108 millones de euros. Trotter, tuvo una premonición el día anterior y le dijo a su padre, cuando estaba comprando el boleto: «a esta hora mañana seré millonario».

Al ganar el Euromillones, inmediatamente después de cobrar el premio, llegaría Dawn Scully, su expareja, a exigirle parte de esas ganancias. La mujer le reclamó parte de ese dinero, porque decía que él era padre de su hijo. En ese entonces, el niño tenía 18 años. Según informa Metro, Scully se quedó embarazada una semana después de terminar con Trotter.




Tras esa acusación, Neil no solo dijo que no era su hijo, sino que no ha tenido ningún tipo de contacto con Scully.




Ella, por su parte, afirmó haber estado en casa de los padres de Neil y, de hecho,  aseguraba «recordar las alfombras blancas» de la misma. Nil dio una entrevista a Mirror y desmintió todo esto: «nunca ha estado en casa de mis padres» y que, para colmo, »las alfombras son verdes». 

Exigencias millonarias

Scully ahora le pide 120.000 euros de los 108 millones que gano Trotter, como pensión compensatoria para poder pagar la educación de su hijo que, supuestamente, nunca la llego a ver.

A todo esto, dice Dawn en Facebook: «Mi hijo tiene un padre multimillonario, espero que quieras pagarme y dejarte para siempre, en lugar de tratar con una prueba de ADN y abogados. Con cinco millones sería más que suficiente». Finalmente, ella acabó por exigirle una prueba de paternidad. Con ‘solamente’ estas exigencias, ella le dejaría en paz.



De momento no ha habido una conclusión a todo este caso y siguen en curso las demandas de Dawn… y la cosa pinta que irá para largo, ya que la mujer ha desistido, por el momento, por tener miedo a quedarse sin un duro debido a los altos gastos en abogados.

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Fuente: La información