Vivimos en la época de las redes sociales. Hace apenas un par de décadas, la gente apenas si tenía un conocimiento básico sobre Internet. Estábamos dando nuestros primeros pasos en ese mundillo, y se notaba que todavía teníamos que caernos muchas veces antes de echarnos a correr.

Pero, al final, volamos.

Ahora, no solo existen infinidad de redes sociales; es que tenemos una cuenta en cada una de ellas (y, algunas, más de dos y de tres). Vivimos enganchados a nuestro teléfono móvil; subimos stories de cada cosa que hacemos y escupimos en Twitter todo aquello que, por una cosa u otra, nos molesta.

La cosa ha llegado hasta un punto en el que cientos de miles de personas, hoy en día, pueden ganarse la vida con sus redes sociales. Ya sea con canales de cocina o perfiles de moda y belleza, consiguen sacarle unos billetitos al mundo 2.0 (por billetitos, entendemos cientos de miles de euros).

¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para contentar a sus seguidores? Pues hasta puntos realmente surrealistas… y este vídeo nos lo demuestra:

Gracias a los Instagramers Adamalson, Nesim el Ahmadi, Cecilia Gabriela, The Fransan y Yeagerbomb142 por estos clips de valor incalculable (siempre se os recordará como héroes).




Los conocidos como ‘influencers’ son seres hechos a la imagen y semejanza de Mark Zuckerberg. Personas nacidas y criadas en el mundo de los estados de Whatsapp y las publicaciones de perritos.

¿Qué es lo que se necesita para ser de esta raza superior? Lo cierto es que es una pregunta complicada de compleja respuesta. Si empezamos por el principio y, como veremos en nuestra noticia de hoy, lo primero que debemos es tener una profunda y total ausencia de vergüenza; una vez conseguido eso, los caminos que se nos plantan delante son infinitos.




Los influencers viven, esencialmente, de lo que transmiten a sus seguidores en sus redes sociales. Por eso, cuidan al milímetro todos los detalles de las fotografías que comparten y esto, que podría sonar como algo sencillo, no lo es tanto (si es que, en este mundillo, todo son dificultades…).

Y es que la cuenta de Instagram ‘Influencers in the wild’ se encarga de recuperar y mostrar algunas de las prácticas más absurdas y extrañas de los influencers, algunas de ella tan peligrosas que podrían llegar a poner en peligro sus vidas.

¿Hay que apartar a alguien por la calle para hacerse mejor la foto? Pues se hace; ¿Colgarse de un balcón en un tercer piso para sacarse una selfie? No se hable más; es verdaderamente espeluznante.

A vosotros, ¿qué os han parecido estas prácticas? ¿Alguna que os haya parecido particularmente criticable? Dejádnoslo en los comentarios. 



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Fuente: 20 minutos.