Hoy os venimos a contar una triste historia, de esas que solo pueden verse en un mundo tan diverso y curioso como el de Internet.

Celebrar nuestro cumpleaños es uno de los momentos más esperados de cada año. Toca juntarse con familiares y amigos y, con un buen trago en mano y una pila de regalos encima de la mesa, celebrar que, por alguna especie de milagro, hemos sobrevivido doce meses más.

¿Podremos repetirlo el año siguiente? Crucemos los dedos.

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Pero es que, recientemente, un joven de Monterrey, México, vivió el peor cumpleaños de su vida. Lo peor de todo es que la ‘desgracia’ no se debió a ningún tipo de catástrofe climática o la pérdida de algún ser querido. Todo lo ocurrido tuvo como responsable el simple hecho de tener como amigos a unas personas muy poco recomendadas.

Jorge se disponía a pasar un gran día y, para ello, compró un montón de pizzas y cervezas, además de un gran pastel, preparado por su madre, para que soplase las velas en esa ‘maravillosa y festiva’ jornada.

Invitó a todos sus amigos, a quienes agregó a un grupo de Whatsapp para comunicarles los diversos detalles del evento. Hasta aquí, todo normal. Pero la realidad es que, llegado el día de la fiesta, empezaron a pasar las horas y sus amigos no daban señales de vida.

Nadie llegó a la hora que tenía que llegar… ni más tarde; no llegó nadie en todo el día. Ninguno de sus ‘amigos’ dijo nada por el grupo. Podían haber puesto alguna excusa; habría sido, al menos, una forma de avisar a Jorge de que no se quedase esperando… pero no.

Ramon Salinas, presunto amigo de Jorge, fue el tuitero encargado de compartir esta historia con todos nosotros. En las imágenes que compartió, podemos apreciar que él preparaba el evento con muchas ganas… y eso hace que el desenlace de la historia sea todavía más doloroso.



Ramón también compartió capturas del grupo de Whatsapp donde se ‘gestó’ todo. En estas, podemos ver que el cumpleañero insiste en su invitación… pero nadie contesta a absolutamente nada.

Se puede ver como, incluso, les pide que traigan cosas, manteniendo viva la esperanza de que alguien se pasase. Pidió un poco de agua mineral y que no se preocupasen por la cerveza, que él ya se había encargado de eso. Pasadas las horas, ya solo le quedó compartir unos stickers de Stitch triste… su fiesta se había acabado antes de empezar.

Al final, fue la hermana de Jorge la que le mandó la foto que podéis ver más abajo, en la que Ramón aparece completamente solo en su salón, rodeado con todas las cosas que había comprado para celebrar su cumpleaños.

Las redes sociales, ante esta historia, estallaron. Criticaron duramente lo que habían hecho sus amigos e incluso afearon a Ramón que él tampoco se personase en la celebración.

Lo cierto es que, después de este revuelo, no se ha sabido nada más del asunto. Jorge no se ha manifestado en redes sociales y, de hecho, se desconocen cuáles son sus perfiles personales, por lo que es probable que esta historia muera aquí.

Llegados a este punto, lo único que podemos hacer es desear a Jorge un feliz cumpleaños y aconsejarle que, para el año que viene, cambie urgentemente de amigos.

A vosotros, ¿que os ha parecido toda esta historia? ¿Alguna vez os ha pasado algo parecido? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Guía del Varón.