Miquel Montoro se ha convertido en un auténtico fenómeno viral este año con su mítica frase «Ostia pilotes, que en son de bones, m’encanten». El payés balear de 13 años ha logrado que su cuenta de Instagram (@montoromiquel) tenga casi medio millón de seguidores pese a que la mayor parte de sus seguidores no le entiendien cuando habla.

Miquel lleva ya un tiempo publicando vídeos en Instagram y en su canal de Youtube donde hace divulgación sobre conocimientos del campo. Según dice, fue un amigo quien le dio la idea de subir los vídeos a Internet para mostrar la realidad del trabajo en el campo.

Tanto él como su familia viven en Artà, pero cada fin de semana van a Sant Llorenç des Cardassar, donde tienen una pequeña finca, para estar en contacto con la naturaleza y los animales.

Para Miquel Montoro la vida campestre lo es todo, algo que defiende de forma sencilla.  “Así como a otros chavales les gusta jugar al fútbol, a mí me gusta el campo”. De hecho, su primera palabra cuando era pequeño no fue «mamá o papá» sino «tractor».

Su familia está muy feliz con que su hijo se haya hecho viral haciendo y hablando de lo que más le gusta, además, tienen claro que no se le subirá a la cabeza, aunque no olvidan y tienen muy presente que es solo un niño.

 

 

 





 

A raíz de sus vídeos, Miquel empezó a aparecer de forma semanal en un programa de la televisión autonómica mallorquina que habla sobre la vida rural. “Se trata de un espacio que él miraba de pequeño. Cuando se lo propusieron, no cabía en él de alegría, se emocionó muchísimo”, dice su madre.

 

Miquel gusta a todo el mundo debido a su acento, su gracia natural y su pasión por lo que cuenta, haciendo que sea una mezcla perfecta entre aprendizaje y entretenimiento. (Aunque obviamente el meme de «les pilotes» ha hecho que se viralize mucho).

Hace tiempo, en una entrevista, confesó que en el colegio se reían de él: “Se reían de mí y me insultaban porque estoy un poco gordete”. Pero ahora, los mismos que se burlaban, quieren ser sus amigos.

“Yo les digo que no quiero porque me hicieron mucho daño en su momento”. Dice el joven de Mallorca. Pero de nuevo, el apoyo de su familia fue crucial: “Estuvimos muy cerca de él. Le dijimos que tenía que seguir adelante con sus ideas y sus convicciones siempre que no hiciera daño a nadie”.

Pero por suerte, aparte de su familia, también tuvo buenos amigos que le ayudaron en esa dura etapa en la escuela. Y es que más allá de lo que pueda pensar el resto de gente, el joven balear siempre ha hecho lo que ha querido (como, por ejemplo, la boina tan característica que a menudo lleva).

 

 

Nos alegra que le vaya tan bien a Miquel ya que, en este mundo donde las redes sociales son tan superficiales, es un soplo de aire fresco ver alguien tan natural (en todos los sentidos) como lo es él.

El futuro en redes sociales de Miquel es desconocido, pero él tiene claro que eso es algo secundario y que cuando sea mayor quiere trabajar arreglando tractores antiguos o siendo «tornero».



 

 

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Fuentes: lavanguardia

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