En muchas ocasiones, nos pasa que conocemos a una persona e, incluso, llegamos a ‘ligar’ con ella de alguna forma. Se puede decir que damos el primer paso en lo que podría ser una fructífera relación sentimental pero, de la nada, las cosas se tuercen y la otra persona nos manda a freír espárragos… ¿qué ha pasado? Muchas veces el motivo es claro… pero muchas otras veces no. Si este último es tu caso, puede que alguno de los motivos que te damos hoy encajen con tu situación:

No eres lo esperado

Cuando estamos conociendo a alguien, por más que nos llame la atención en un primer momento, puede que, más tarde, lleguemos a la conclusión de que esa persona no es lo que esperábamos… pues, eso que nos pasa a nosotros con los demás, también le puede pasar a los demás con nosotros. Lo mejor, como se dice por ahí, es no contar los pollitos antes de nacer.

Demasiada espera

Puede que, durante mucho tiempo, vieses a una persona como solo ‘un buen amigo’… pero esto puede que, en un momento determinado cambie y, cuando tú quieras ir a por esa persona, esta ya se haya cansado de esperarte.

Ha conocido a otra persona

Puede que, mientras tú estabas pendiente de tomar una decisión, la otra persona haya conocido a alguien más que, según su criterio, se ajuste más a sus deseos y espectativas… y ahí no hay mucho que hacer.

Lo has lastimado

Debes valorar a las personas tal y como son. Si no las conoces, debes ir con cuidado, ya que un pequeño detalle puede ofenderlas y eso no será nada positivo a la hora de dar otro paso en la relación… y eso siendo optimistas: lo más probable es que la otra persona se aleje (mucho) de ti.

Lo malo de la indiferencia



El cariño es importante y, si no sabes corresponderlo, puede que la otra persona lo perciba como un exceso de indiferencia… y eso es muy malo. La otra persona puede llegar a pensar que es mejor estar solo que con alguien que no muestra el más mínimo interés.

El miedo al amor

No todas las personas están hechas para amar… y ello implica que, si no se conjugan los astros, lo más probable es que les dé vértigo la posibilidad de empezar una relación personal contigo (y con cualquier persona).

Les has hecho sentir inseguridad

Si alguien no se siente bien siendo como es a tu lado, lo más probable es que acabe poniendo tierra de por medio.

Te has pasado de intensidad

Si empiezas las cosas con demasiada fuerza… puede que asustes a la otra persona. Lo mejor es ir poco a poco; con pies de plomo y calculando cada movimiento. Si te pasas de frenada, lo más probable es que te la pegues.

La inmadurez…

Puede que tú y la otra persona estéis en etapas madurativas muy diferentes y, si ella siente que era demasiado infantil, puede que decida que eso no es lo que quiere para su vida. Es doloroso, pero pasa.

A vosotros, ¿qué os han parecido estas ‘señales’? ¿Alguna vez os ha pasado algo parecido? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).

Fuente: Rolloid.