Lo único que tiene seguro el ser humano en esta vida es la muerte. Saber que, en un momento determinado, estiraremos la pata, es nuestra única certeza… apostar a favor de la parca es la única apuesta que, bajo ningún concepto, perderemos.

¿Qué es lo que nos queda, entonces? Pues intentar alargar la vida lo máximo posible… y esto no es nada fácil.

En la Edad Media, por ejemplo, la media de edad era de unos 40 años y, con el paso de los siglos, la cosa ha ido mejorando hasta un punto como el que tenemos hoy en día: podemos llegar a vivir, con relativa facilidad, hasta los 90 años… y es que hay personas que superan los 100 sin demasiado problema.

Hoy, en la búsqueda de algún truco para vivir lo máximo posible, debemos acudir a la historia y las enseñanzas del que, probablemente, ha sido el hombre que más años ha vivido sobre la faz de la Tierra.

Li Ching Yuen es un hombre que, según un reportaje del New York times del año 1930, llegó a los 256 años… cosa que es una auténtica barbaridad. No hay precedentes de que alguien haya vivido tanto y, dejando de lado que este hombre haya podido mentir, sus enseñanzas al respecto son de lo más valiosas.

Todo comenzó cuando, a finales de las década de los 30, el profesor Wu Chung-Chieh, de la Universidad de Chengdu, descubrió un documento en el que se felicitaba a Lo por si 150 cumpleaños… ¡en 1827!

La cosa se puso todavía más interesante cuando encontró otros documentos en los que se le felicitaba por su 200 cumpleaños en 1877… ¿qué estaba pasando? ¿sería esto real?



Muchos de los ancianos de la zona consultados por la revista New York Times afirmaron que, cuando ellos eran unos niños, Li ya era una persona adulta.

Según se pudo descubrir, una de las claves pudo ser que Li, con tan solo diez años, empezó a trabajar en un herbolario. Esto provocó que, durante más de 40 años, si dieta estuviese compuesta, casi por completo, en hierbas, bayas goji, Lingzi, ginseng silvestre y vino de arroz.

Los siguientes 100 años de su vida, esta fue la dieta que siguió a rajatabla… y todavía le quedaban muchas aventuras por vivir.

A sus 71 años, en 1749 y según se pudo comprobar, se unió al ejército chino como instructor de artes marciales, donde tuvo una labor bastante destacada… pero todavía le quedaban muchos años por vivir.

Se obtuvo información muy valiosa de lo extraído en su comunidad. Al parecer, se casó 23 veces y fue padre de unos 200 niños, muchos de los cuales no sobrevivieron a su padre (cosa comprensible viviendo más de 200 años…).

El giro más loco de todo esto es que, al parecer, él mismo no era el hombre más viejo que conocía. Al parecer, Li habría recibido alguna vez a un hombre de 500 años que le habría enseñado ejercicios de QuiGong y una dieta basada en hierbas que, presuntamente, podrían ayudar a las personas a tener una vida más longeva.

Supuestamente, los investigadores habrían conseguido extraer de Li su consejo para tener una vida así de larga: «Mantener un corazón tranquilo, sentirte como una tortuga, caminar alegre como una paloma, y dormir como un perro».

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: Rolloid.