Actualmente, existen diversas etiquetas para denominarse a sí mismo y crear una identidad perfecta para cada uno. Es importante poner nombre a tus valores, tus ideales, tu identidad sexual y de género para así dar forma y crear una identidad clara. Pero siempre aparecen de nuevas para designar casos algo más ‘particulares’. ¿Quieres ver cuál es la nueva? A continuación:

Hoy os traemos un nuevo término que no sabemos si lo teníais en vuestro diccionario personal: el transespecie. Este es un concepto que significa que una persona no se siente parte de su especie. Hay casos de personas que no sienten su cuerpo como parte de ellos; hay casos de personas que se sienten gatos, dragones, perros… Otras especies totalmente diferentes a la suya.

Este es el caso de Tom Peters, un técnico de iluminación inglés que tomó la decisión de cambiar de especie. Él, desde siempre, se siente perro, más concretamente, un cachorro de dálmata. Quiso darle a su vida un giro de 180º y por fin cumplió su sueño: se convirtió en un adorable can llamado “Spot” y quiere ser reconocido como un “transespecie”.

Hoy en día tiene 32 años y lleva una vida un tanto peculiar. Viste con un traje blanco con manchas negras y con una máscara de dálmata integrada en su cabeza. También usa un collar azul con su nombre gravado el cual lo identifica. Este collar fue un símbolo de que algo tenía que cambiar en su vida.

Aunque el tiempo que pasa en casa lo hace en forma de perro, cuando sale a trabajar se transforma en persona. Esto se debe a que como aún no está contemplado ser un “transespecie” tiene que vivir como humano, y por lo tanto, trabajar para tener un sustento económico.

“La gente piensa que es algo raro pero nadie debería verlo así. No lo hacemos para hacerle daño a nadie, lo hacemos para divertirnos y, literalmente, ser tratados como un cachorro”, declaró el hombre-perro.

Con relación a su conducta en casa, el transespecie se comporta bastante parecido a un humano. Y aunque coma y se comporte como un cachorro, va al baño como persona. Lo que ha quedado más resentido es la relación que tiene con su expareja sentimental.





Ahora son amigos y ella cuida de él tratándolo como él se siente: un perro. Al principio, tuvieron muchas disputas ya que cada uno tenía unos deseos y metas diferentes. Pero al final, ella supo entenderlo y quedaron como dos buenos amigos.

De acuerdo con su identidad, él sale al parque a jugar con una pelota y juega en casa con sus “amos”. Como se ve en las fotografías, rodeado de sus colegas dálmatas, pasa así sus días como perro.

Aunque nos pueda parecer muy extraño, hay más personas que no sienten que forman parte de nuestra especie, pero ¿es saludable vivir así? ¿Puede ser que esconda algún trastorno mental detrás de este cambio de identidad? Aunque nos sea complicado entender estos casos, es importante respetar las decisiones de cada uno y entender las diferentes situaciones.

Aquí os dejamos en vídeo en el que, al fin, el hombre-perro muestra su cara:





¿Has flipado con esta historia? ¿Conoces alguna otra persona que no sienta que forma parte de su especie? Cuéntanoslo todo en los comentarios.

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Fuente: Estrending.