El protagonista de nuestra historia de hoy es un gran ejemplo de superación. Juan Pedro Franco, hace apenas unos años, en 2016, había sido nombrado por el Libro Guinness de los Récords, como el hombre más ‘pesado’ del mundo, marcando en la báscula 595 kilos… una auténtica barbaridad.

Esto, evidentemente, no es sano para ningún ser humano, ya que juan Pedro estaba más de siete veces por encima de su peso máximo recomendado. Tenía un récord, sí, pero también tenía obesidad mórbida, un cuadro de diabetes, hipertensión arterial y una enfermedad pulmonar obstructiva crónica… su vida pendía de un hilo.

Juan Pedro tenía que poner solución a eso si quería seguir viviendo.

Han pasado ya más de tres años desde que recibió el dudoso honor… y lo cierto es que su vida ha cambiado bastante para bien. Decidió poner remedio a su situación y, desde entonces, la ha enfrentado, pretendiendo llegar hasta la meta que se propuso.

En el siguiente vídeo podéis ver como está actualmente tras haber perdido 334kg:

A lo largo de estos tres años, se ha tenido que someter a tres cirugías diferentes: una manga gástrica, un bypass gástrico y una banda gástrica, todo dirigido a reducir el tamaño de su estómago.

Todo esto, como no, tenía que venir acompañado de una estricta dieta y una serie de programas específicos de ejercicio físico. Progresivamente, Juan Pedro fue observando que, por ese camino, los kilos empezaban a desaparecer y, por consiguiente, su vida empezaba a mejorar.





A día de hoy, Juan Pedro ha perdido ya 334 kilos… y su título Guinness (pero todo sea por su salud). En la actualidad, pesa 260 kilos y ha pasado de tener que estar todo el día postrado en una cama, a poder realizar labores cotidianas.

No podía levantarse de la cama y necesitaba asistencia para lavarse

Da pequeños paseos alrededor de su casa y puede, incluso, ducharse sin asistencia (hasta hace poco, eso era imposible).

En una reciente entrevista, Juan Pedro reconocía lo mucho que había cambiado su vida: «Es algo fenomenal. Hoy fue el primer día que me baño de pie y solo, y estaba un poco preocupado de cómo iba a hacerlo, pero salió bien y ahí vamos poco a poco sorteando cosas que a lo mejor para la gente es normal: bañarse, ir por un vaso con agua, ir al baño o caminar hasta la esquina. Para mí es un logro de vida».

Según él mismo ha contado, toda esta historia se remonta a cuando él tenía 17 años y sufrió un accidente que lo dejó postrado en una cama. Esto, sumado a su predisposición genética, hizo que su peso aumentase.





José Antonio Castañeda fue el especialista responsable de llevar a cabo todo el proceso de recuperación de Juan Pedro: “Con respecto a su salud, actualmente mantiene controladas todas sus patologías, ha disminuido la cantidad de medicamentos que consume y ya no requiere un tanque de oxígeno para respirar bien. Su movilidad ha avanzado mucho también desde su última intervención quirúrgica y ya no requiere el uso de un andador para caminar”, explicaba.

Cada día más cerca de su objetivo

El objetivo final de Juan Pedro es llegar a los 150 kilos y para ello, probablemente, se tendrá que someter a una nueva intervención que, previsiblemente, le hará perder unos 80 kilos más de peso.

«Lo más difícil es lidiar con uno mismo, a veces uno amanece frustrado, enojado y desesperado porque quieres que todo fuera rápido, pero eso no se puede”, reconoce Juan Pedro.

«Cuando termine mi tratamiento quizá haga un viaje o dos, conocer algún lugar, conocer personas para contarles mi historia, y así animarlas para que vean que perder peso es posible si luchamos por ello», concluye.

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Fuente: AS.