En un lado de la mesa teníamos a Yolanda, una joven de 24 años con una personalidad de lo más potente: «soy una persona muy sexual, muy activa, muy cariñosa… soy muy romántica y muy detallista». Además, Yolanda venía cargada con un ‘regalo sorpresa para su cita’.

En lo referido al amor, buscaba un chico que la valorase y la quisiera, que tuviese siempre ‘la verdad por delante’… ella, por su parte, ofrecía una vida llena de sonrisas: «soy muy salada».

En el otro lado de la mesa tendríamos a Adrián, un empleado de seguridad de 29 años con unas opiniones de lo más curiosas: «en la vida hay tres tipos de personas que llevan barba: los hombres que se dejan la barba para tapar lo feos que son, otros que se la dejan para aparentar ser más hombres y otros, como en mi caso, que se dejan la barba ‘anti-niñatas’, porque yo creo que las niñatas no se fijan en los hombres con barba», explicaba.

El primer encuentro, como podréis ver en el vídeo de más abajo, no fue demasiado bueno para él: «la verdad es que a mí, físicamente, no me ha gustado. Los tatuajes me molan y tiene buenos pechos, curvas y tal, pero para mí es demasiado», confesaba.

La cena empezó hablando del mundo del deporte. Yolanda explicó toda su experiencia en el mundo del kickboxing… pero Adrián no estaba muy convencido: «que la chica me diga que haga deporte y tal… me lo puedo creer. Pero yo creo que ya lleva tiempo sin hacerlo».

El siguiente ‘punto álgido’ de la cita se dio en el momento en el que hablaron de ‘tener amigas’, ya que él reconoció que era completamente incapaz: «soy una persona sexualmente muy activa», confesaba.

Yolanda, por su parte, no encontró en esto un gran problema: «si no puede tener amigas, mejor, así me quedo yo más tranquila», reconocía en el confesionario.





La cita, en general, iba bastante bien y, a pesar de que Adrián mostraba algunas dudas, no podía decirse que la cosa fuese nada mal. Esto se pudo confirmar con el rasca del amor.

La primera pregunta hacía referencia a qué era lo que les daba morbo. Ella, por su parte, no dudó en reconocer que era ‘que le besasen el cuello’. Él, por su parte, fue bastante más directo: «a mí que me toquen el miembro, directamente».

La siguiente pregunta hacía referencia a ser ‘activo o pasivo’, a lo que Adrián contestaba: «no me considero una persona empotradora… pero sí un 80%», reconocía en el confesionario.

Después de tomar el postre, en el reservado del restaurante, llegó el punto clave de todo: ella confesó que le gustaría hacer un trío. Esto, a él, le encantó: «ahora sí, ahora sí. Estaba ahí justito, pero ha subido nota».

 Aquí os dejamos el vídeo para que veáis la cita íntegra:





A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).

Fuente: First Dates.