Internet está lleno de historias que parecen sacadas de un sketch del Saturday Night Live… y eso es algo que nos encanta. Más de una vez os hemos traído relatos completamente surrealistas, pero reales. El plomo de las redes nos nutre y hoy no podía ser una excepción.

Por suerte para todos los aquí presentes, hemos dado con la historia surrealista de la semana… pero, aunque no lo parezca, es tan real como la vida misma. Agarraos al asiento, que vienen curvas.

Todo empezó cuando Rachel, una joven que, por aquel entonces, tenía 18 años, conoció en su Australia natal a Alistair, un joven que, por aquel entonces, tenía 21 años.

Ambos empezaron un romance de lo más fogoso y apasionado. Parecía que estaban hechos el uno para el otro… al menos los tres primeros meses de relación ya que, en ese momento, pasaría una cosa digna de la mejor novela de Agatha Christie.

El joven se rompió una mano en su trabajo, por lo que no podía acudir a su puesto y, por lo tanto, no cobraría nada ese mes. Viéndose la que se le venía encima, le pidió un préstamo de 1.000 dólares a la que era su pareja para poder aguantar hasta su retorno al trabajo.

Hasta aquí, todo podría parecer normal, ¿no? Si hay confianza y es tu pareja, no tiene por qué haber problema en dejarle dinero (si lo tienes, claro).

Pero es que, entonces, la pareja rompió por motivos más o menos normales: el amor se había gastado de tanto usarlo. Pero claro, esto tenía una nueva implicación para Alistar: ahora ella le estaba reclamando el dinero que le debía.

Él, al principio, le devolvió 300 dólares de los 1.000 que le debía, pero, a partir de ese momento, dejó de contestarle, como si la tierra se lo hubiese tragado. Ella estaba muy indignada por su comportamiento, pero también estaba algo preocupada: ¿dónde se había metido?

La joven estuvo un montón de semanas sin encontrar una respuesta. Preguntó a todos los conocidos que tenía en común hasta que, al fin, dio con uno que le cambió por completo la vida.

Fue un amigo de Alistair el que le dio ‘la mala noticia’… Alistar había fallecido de forma trágica, por lo que no podría devolverle el dinero que esta le había prestado meses atrás. Ella, sumida en una profunda tristeza (había compartido muy buenos momentos con él), dejó las cosas así y siguió con su vida.

¿Cuál fue la sorpresa de Rachel? Pues que, pasadas unas semanas, fue a comer a un restaurante con unos amigos y ¿a que no sabéis quién era el camarero que vino a atenderlos a la mesa? Efectivamente: Alistair.

El exnovio que le debía dinero y que, supuestamente, estaba muerto, estaba trabajando en ese local como camarero. Esto sí que es un giro inesperado, amigos.

La explicación a todo esto era muy simple: el joven, viéndose agobiado por las deudas que había generado, encontró en fingir su propia muerte la solución a todos sus problemas… total, ¿qué podía salir mal? Pero es que claro, si te pones a trabajar en uno de los locales más conocidos de la ciudad donde vive tu expareja… pues pasa lo que pasa. Nuestra maldita amiga la casualidad.

Y es que, al parecer, Alistair debía un montón de dinero a otras personas, entre los que había amigos y familiares, no solo Rachel. Ella, al descubrir el pastel, sacó a la luz el paradero del joven.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta historia? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: Telecinco.