Poco podemos decir nosotros de La Vida Moderna que no sepáis ya. Se trata del programa de radio referencia para todos los millenials (y los no tan millenials) y, de la misma forma que las enfermedades venéreas, tienen un humor que es transversal a toda la sociedad española; seas de izquierdas o de Ciudadanos, acabarás por reírte con alguno de los comentarios de este irreverente (que asco de palabra) trío.

En cada uno de sus programas, siempre pasa algo extraordinario (aunque, pasa tanto, que ya empieza a ser ‘ordinario’, la verdad). Nos han acostumbrado a locuras de tal calibre, que ya resulta imposible imaginarse qué será lo siguiente (pero siempre consiguen que haya ‘un siguiente’, ahí radica la magia).

Eso sí, lo que pasó ayer durante la emisión del programa, no tenía precedente hasta el momento… y, por lo que hemos podido ver, lo más probable es que no se vuelva a repetir (o, al menos, eso intentarán los encargados del espacio).

Como ya bien sabréis, el público de este programa acostumbra a ser una parte más del espectáculo. Son míticos los personajes que han surgido del espacio del espectador y, sin ir más lejos, ‘el niño comunista’, que nació hace algo menos de un mes, ya es historia de Internet.

Y, ayer, surgió del público otro personaje… pero para hacer algo completamente imprevisto que dejó a Broncano, Ignatius y Quequé con una cara que nunca olvidaremos.

El momento se hizo viral en muy pocos minutos y, en él, podemos ver como un integrante del público se levanta, durante la sección de Quequé, y se dirige hacia la puerta del estudio con una cierta prisa: estaba borracho y estaba a punto de tener un blancazo.

El problema fue que, desde su asiento hasta la salida, había un buen trecho, lleno de obstáculos en forma de cámaras y decorado. ¿Qué pasó entonces? Pues lo que tenía que pasar: el joven se pegó una torta impresionante contra el suelo del plató, abriéndose una ceja y dejándolo todo perdido de sangre.



Nadie podía creerse lo que estaban viendo y, a pesar de que el programa consiguió seguir adelante a trompicones, se notaba que el ambiente estaba más tenso que Belén Esteban en Pasapalabra (cuando existía, claro).

«¿Es una performance?», fue lo único que pudo preguntar Broncano al ver que el hombre se levantaba antes de que este catase el suelo. Cuando, por fin, comprobó de primera mano los efectos de la gravedad sobre su cuerpo, Ignatius añadió: «Ostras, la verdadera izquierda».

Los presentadores llevaron el momento con auténtica maestría cómica, pero lo cierto es que nunca antes habíamos sentido tanta incomodidad y vergüenza ajena en este programa como en esta ocasión… pero bueno, todo sea por la ‘commedia’.

Aquí os dejamos el vídeo con el ‘mágico’ momento:

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.