La facilidad que tenemos para meternos en malos hábitos es impresionante. Vivimos en una época muy extraña de la humanidad. Las nuevas tecnologías han hecho que estemos hiperconectados, pero nadie nos ha enseñado a gestionar esta situación. Las redes sociales gobiernan nuestras vidas y la competitividad en el mundo laboral ha tocado techo. ¿Qué podemos hacer para ser felices cuando parece que todo está hecho para lo contrario? Aquí os dejamos unos cuantos consejos que, esperamos, os sirvan para eliminar hábitos tóxicos que tengáis en vuestro día a día.

1Poner una barrera a tus sentimientos

En muchas ocasiones, desde que somos pequeños, se nos dice que ‘no lloremos si queremos ser valientes’ o tonterías por el estilo. Esto lo único que provoca es que, de mayores, nos reprimamos hasta el punto de que siempre nos guardamos todo y, poco a poco, en nuestro pecho, se va formando una bola de amargura.

Si luchamos contra lo negativo, reprimiremos también lo positivo. No sabremos calibrar nuestras emociones y llevaremos nuestra comunicación con el resto de una forma más tóxica. ¿Sabes cómo acabará tu relación si no expresas lo que sientes? Ya sabes la respuesta.

2Comete errores

Equivocarse es la base del aprendizaje: ensayo y error. Si nos obsesionamos con no equivocarnos, acabaremos en la inacción derivada del miedo a cometer un error. ¿Sabéis cuántas cosas se han inventado por accidente? ¿Os suena la penicilina? ¿El microondas? Pues eso; a equivocarse.

3No seas la víctima

Si siempre somos la víctima, nunca tendremos la culpa de todo lo que nos pasa y, por tanto, nunca tendremos que actuar para solucionarlo. Ser la víctima es someterse a una situación de pasividad que lo único que hará es que los demás y no nosotros, tengan el control de nuestras vidas. Sé tú el que controle tus circunstancias: si chocas con alguien, que no sea porque el otro ha frenado de golpe, que sea porque tú no has sido suficientemente rápido en tus reflejos.

4Guardamos demasiado rencor

El rencor puede llevarte a una depresión… y eso es algo que solo te perjudicará a ti. La rabia no nos deja pensar con la frialdad que, en ocasiones, es necesaria para resolver los problemas. Que la gente diga lo que quiera a tu alrededor, céntrate en lo que tú puedes hacer mejor y no en lo que los demás hacen mal.



5No lees las mentes

Por lo general, hay personas que creen saber todo lo que el resto de la humanidad está pensado de ellas y… sorpresa: nunca son cosas buenas. Por lo general, esas personas pecan de pesimistas y se piensan que lo único que ve el resto de la gente de ellas es que son ‘tontas’ o ‘feas’… pero esto es fruto de la inseguridad: la gente, por lo general, tiene sus problemas y no va juzgando al resto de la gente que se cruza un segundo por la calle. Puestos a especular cómo le caemos a los demás, seamos optimistas.

6Deja tranquilo al éxito de los demás

Déjate de comparar con el resto. Lo único que tiene que importarte es lo que tú hagas y si estás contento con los objetivos que te pones. Da lo mejor de ti en cada momento y deja que el resto haga lo mismo. Por el otro camino lo único que puedes encontrar es frustración, porque siempre habrá alguien que haga las cosas mejor que tú.

7Dependes de las opiniones de los demás

Es importante tener en cuenta las opiniones de los demás. Vivimos en sociedad y es absurdo no tener en cuenta aquello que piensan las personas que nos rodean. Pero no debemos tener únicamente en cuenta eso. Debemos tener criterio propio y considerar qué es aquello que para nosotros está bien y está mal. Si al resto no le parece bien que yo juegue fútbol aunque me guste y me haga feliz porque soy una patata… ¿tengo que hacerlo? La respuesta, es obvia.

8No vivimos el presente

Hay personas que solo viven en el pasado: están obsesionadas con aquellas cosas que, antaño, hicieron y de las que, ahora, se arrepienten. Siempre tienen en la cabeza esa maldita frase de ‘Y si hubiese…’… pero lo cierto es que, amigo, el pasado no se puede cambiar, pero sí podemos decidir lo que haremos hoy para no volver a repetir esos errores.

Lo mismo pasa con la gente que solo piensa en el futuro. Esas personas que viven obsesionadas por cómo vivirán mañana… y que se olvidan que no hay nada más incierto que el futuro. No vivamos la vida que creeremos que tendremos y vivamos la que tenemos. Sino, puede que, por cosas del azar, acabes sin ninguna de las dos.

A vosotros, ¿qué os han parecido estos consejos? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).

Fuente: Genial.