Antonio es uno de esos abuelos que se sienten muy jóvenes. A sus 73 años, acudió a First Dates para encontrar el amor… pero, por lo que pudimos ver, no ese no era su día de suerte: cuando vio a su pareja, Isabel, una gallega de 71 años, solo pudo sentir una profunda decepción.

El gaditano no se cortaba un pelo a la hora de admitir que los ojos se le iban a ‘los más jóvenes’: «Yo me siento por la tarde con mis amigos y se me van los ojos con las niñas con los pantalones cortos, esos cuerpos, esas caras…», añadía este ‘simpático caballero’.

Respecto a lo que buscaba en una mujer, lo tenía bastante claro: «Una con un físico agradable, gusta. Que sea atractiva a la vista». Se había ganado la vida como marino mercante y, según confesaba, ello le había permitido a conocer a mujeres ‘de todo el mundo’:

«Las mujeres cubanas, las venezolanas y las colombianas, tienen mucha fama y merecida. Son bellísimas, pero a mí me gustan mucho las mujeres asiáticas porque son muy bonitas de cara, tienen una piel que es de seda, el pelo, la dentadura, la delicadeza, su forma de ser…».

En el otro lado de la mesa íbamos a tener a Isabel, una jubilada con mucho carácter y ganas de pasárselo bien: «De gallega tengo el carácter, de vasca tengo la honestidad y de andaluza, calidad de vida. Llevo muchos años sola y estoy muy bien, pero no quiere decir que no me gustaría tener una persona al lado».

La cosa es que, cuando Antonio la vio llegar, se le desmoronó la cara: «¿Tú has visto a esta señora? Está completamente arrugada, las piernas, el cuello… Atractivo físico, cero»… la cosa pintaba bastante regular.



La cosa es que, cada vez que él hablaba en el confesionario, soltaba ‘perlas’ de este calibre: «Con esta señora me siento viejo, sinceramente. No me entrega juventud y frescor» o «la belleza es la piel tersa y  esta mujer, sin ropa, debe ser un poema».

Isabel, que no tenía un pelo de tonta, se percató de que Antonio no tenía demasiado interés en ella: «Quiere el elixir de la juventud, la frescura de una persona joven y no la sensatez o la serenidad de una señora de su edad».



Al hablar de la soledad, admitió que «está cargada de manías, viene con un bagaje… cualquiera la aguanta. Esta mujer tiene que tener un carácter fuerte, y una persona con 70 años ya no cambia… esta se muere… genio y figura, hasta la sepultura».

El final de la cita estaba bastante cantado. Ambos, entre ellos, eran bastante cordiales y ella aceptó volver a ver a Antonio, peor como amigos. «si, más a delante, tiene que salir algo entre los dos, ¿por qué no?». Antonio, por su parte, afirmó lago muy parecido: «opino igual que ella, como pareja no cumple con las expectativas que busco, pero podemos mantener una buena amistad»… suponemos que todo esto cambiará cuando ella vea todo lo que le dijo en el confesionario del programa.

Aquí os dejamos el vídeo con la cita íntegra:



A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Qué pensáis de la actitud de Antonio? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).



Fuente: Cuatro.