En los últimos años se ha instaurado una moda un tanto peculiar. Los influencers, los jóvenes que cogen popularidad a través de sus redes sociales, se caracterizan por tener una influencia en sus seguidores bastante potente. Arrastran una gran cantidad de gente que siguen y hacen lo que éste les dice. De hasta comprar una camiseta de alguna marca concreta a empezar a hacer un nuevo deporte. Según las marcas que tengan detrás, ellos moverán a la masa en su beneficio. Pero a veces, ser tan “popular” se les sube a la cabeza y se intentan aprovechar demasiado de eso.

Hoy os enseñaremos el caso de uno de estos influencer, pero que por suerte, el final fue feliz. El artículo de hoy trata de un tío que se cree muy popular, uno de esos que ofrecen publicidad a través de sus redes a cambio de cosas gratis. Pero esta vez, la jugada no le sale tan bien.

Este es el caso de un australiano llamado Jarra Sherlock, y es que aunque tenga el apellido del hombre más astuto e inteligente de la literatura europea, este tío no tiene ni la astucia de Sancho Panza. Seguramente no hayas escuchado hablar de este tío, y es que no es nada famoso. Enviar un mensaje a un conocido bar de Sidney, Australia, en el que proponía este intercambio de intereses.

El problema que tuvo Jarra fue que este bar es muy popular en Australia, cosa que se le escapó al intento de influencer. Abrió por primera vez en el 2012 y actualmente es uno de los más aclamados y reconocidos mundialmente. Y aquí fue donde empezó su ruina.

La cuenta de este joven, @jarra_sherkock12, mandó el mensaje a este bar pidiendo consumir gratis a cambio de promover el local a sus seguidores. Pero el bar, haciendo lo que tenía que hacer, rechazó su petición y lo publicó en redes sociales. El local lo hizo para dar ejemplo y hacer ver a la gente, que ninguna persona que haga eso se le haga caso.

En un primer momento, Jarra, les dice que su bar mola un montón y que es sin duda uno de los mejores lugares de Sidney. Al principio todo fluye bien y el local le responde de forma positiva.

Pero una vez le propone la intersección de favores, el restaurante le contesta de manera adecuada y concisa. El chico intenta quedar de importante y de representante de un montón de gente.



Jarra no se lo tomó demasiado bien, así que intentó ponerse a la defensiva diciendo que no le valía la pena ir, que ya tenía la agenda lleva visitando bares.

Y como no, la contestación del bar fue de lo más acertada.

El no se quedó contento con la respuesta, y siguió con su orgullo. Bulletín, el bar, demostró que este amigo influencer es un chico infantil y que no se sabe comportar. Así que decidieron poner la descripción del “famosete” en la descripción de su local.

El bar, después de este acontecimiento, decidió colgar las capturas de la conversación en sus redes sociales y pronto la noticia se hizo viral: 6.386 seguidores se convirtieron fácil en más de 11 mil y todo gracias al influencer de turno.

La cosa no acabó aquí, y es que Jarra fue acusado de cara dura y acosado por muchos mensajes que lo insultaban. El chico intentó hacerse el fuerte y resistir la presión, pero al cabo de unos días, tuvo que cerrar su cuenta de Instagram. Al final… Todo le salió mal.

¿Has flipado con este influencer? ¿Conocías estos delirios de algunos influencers? Cuéntanoslo todo en los comentarios.

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).

Fuente: La Guía del Varón.